Félix Sautié Mederos

En búsqueda de una ética común

por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

Por más que se me presentan múltiples circunstancias y hechos que justifican temas para escribir una crónica en específico, cuando sesiona el Aula Fray Bartolomé de las Casas de los frailes dominicos del Vedado habanero, no puedo dejar de referirme a lo que se debate en ese significativo espacio de encuentro. Principalmente, lo motiva el hecho que son muy pocas las oportunidades públicas en la actualidad cubana para realizar un diálogo responsable y profundo. Atravesamos épocas de inflexión muy complicadas, en las que la posibilidad de pensar individualmente o en colectivo, libres de los esquemas oficialmente establecidos, constituye un verdadero acontecimiento que siempre comporta los riesgos de la descalificación indiscriminada al pensamiento diferente por parte de quienes rechazan el diálogo, el encuentro y la reconciliación en pos del amor y de la concordia entre cubanos, sin distingo alguno.
Puedo afirmar que los dominicos habaneros del Centro Fray Bartolomé de las Casas encabezados por el ya legendario Fray Manuel Uña, con su ingente capacidad para las relaciones humanas y en especial para la selección de los disertantes que verdaderamente aporten luz a la búsqueda de la verdad, han sido prudentes pero firmes en su empeño de facilitar estos encuentros que enriquecen nuestras precarias oportunidades de dialogar libremente sobre la búsqueda de caminos y alternativas de vida, que son muchas veces de necesidad y urgencia ineludibles. El Aula programa ciclos mensuales conforme al período lectivo del año escolar que van de octubre a junio; y en este 2011, se ha disertado sobre el tema de “Las virtudes Humanas en la sociedad”.
Así fue que hace algunos días hube de asistir a la última conferencia del curso anual titulada “Fundamentación de una ética Común”, que dictara una monja que ha dedicado lo mejor de su larga y egregia vida a la labor educativa dentro de la Congregación del Sagrado Corazón presente en Cuba. Me refiero a la hermana Carmina Roselló quien nos habló con precisión académica impecable sobre la necesidad de crear una ética encaminada a que pueda florecer lo humano. En este orden de pensamiento, lo primero que quiero destacar de su disertación, fue el ejercicio ejemplarizante que manifestó de la libertad que caracteriza a quienes asimilan plenamente en su corazón los llamados recurrentes de Jesús de Nazaret a que no tengamos miedo, de que Él estará con nosotros hasta el final de los tiempos y que, en donde se reúnan dos en su nombre, Él estará en medio.
Después de haber sido profesor de Ética por más de 10 años y con las heridas aún abiertas por la intransigencia con que aquel curso fue desarticulado, puedo afirmar que lo que nos transmitió la disertante sobre la imprescindible interrelación entre la ética y la libertad, caló profundamente en mi conciencia. En este sentido, quiero sintetizar las tesis que planteó, añadiendo algunas consideraciones personales que me suscitaron sus palabras, en mi criterio muy oportunas, dadas las circunstancias del momento que estamos viviendo los cubanos, caracterizado por la precariedades que acechan al pensamiento propio y los embates de quienes se empeñan en acallarlo en donde quiera que se manifieste.
Para la hermana Carmina, esa ética común por la que abogó con pasión académica y pastoral, ante todo se asienta en el lema de libertad, igualdad y fraternidad que, en su criterio, constituye una fórmula eficaz para edificar la civilización del amor propugnada por los conceptos cristológicos anunciados en el Evangelio. Su descripción al respecto fue profunda y se refirió concretamente al mensaje liberador de Jesús en términos propios de la más moderna teología contextual contemporánea, lo que significó una versión novedosa y refrescante de amplia comprensión para todos. Su conferencia la considero muy apropiada para las coyunturas y circunstancias en que estamos inmersos. Significo muy en especial su planteamiento de desarrollar y ejercer la libertad para el anuncio y para la denuncia, lo que en mi criterio devinieron palabras esperanzadoras de carisma profético.
En cuanto a la igualdad, definió claramente la concepción de que somos seres únicos e irrepetibles y que estamos llamados a ser sujetos de nuestras propias vidas y no objetos. El concepto de igualdad en su concepción no barre con las diferencias enriquecedoras de la vida y de la sociedad que sustenta como base esencial el ejercicio de la justicia. La fraternidad expresada con el novedoso término “fraternura” que incluye a la ternura y solidaridad capaces de hacernos construir juntos y caminar hombro con hombro, con amor y creatividad pasando del yo al tú para formar de conjunto un nosotros de concordia, paz, equidad y justicia social.
A continuación describió con síntesis y profundidad los pilares que en su opinión deberán sustentar esa ética común, tales como la persona contra la cual nunca se podrá construir una verdadera ética humanística, y que debe ser base de un pueblo reconocido, protegido, promocionado, desarrollado y siempre incluido; la palabra posibilitadora del diálogo respetuoso que acoja al diferente con ternura y fraternidad en búsqueda de la verdad y la justicia, para lo cual es imprescindible que se respete el derecho inalienable de acceder sin cortapisas a la información clara, oportuna y diferente; el pan que se comparte entre todos y el agua que es esencial para la vida. Insistió además en la necesidad e importancia de optar por la esperanza, a lo que en mi intervención durante el debate suscitado, le añadí el concepto de don Pedro Casaldáliga expresado en su libro “Al acecho del Reino” que la esperanza no es la resignación. La ética común planteada por la disertante desarrolla 5 valores esenciales que son la relación, el derecho a la vida, la justicia, la paz y la verdad.
En definitiva, puedo decir como conclusión de todo lo expresado por la hermana Carmina Roselló que, optar por la esperanza y trabajar por su realización con amor, justicia y paz es un camino en el cual la Ética deviene la responsabilidad de la libertad. Libertad para que haya Ética y ética que posibilita la libertad. Así lo interpreté, así lo pienso y así lo planteo, fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el lunes 30 de mayo 2011
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=92681

Temas: , ,


Deje un comentario

Escriba los caracteres que aparecen en la imagen a continuacion