Sergio Lázaro

Lo urgente y lo importante

por Sergio Lázaro

Estamos tan ocupados llevando a cabo lo que creemos que es lo urgente
que no tenemos tiempo para hacer lo importante, con estas palabras de
Confucio comienzo este testimonio de mi vida cristiana.

He nacido en una familia de grandes valores humanos pero no
fundamentados en los valores y en la fe cristiana que son realmente los
más importantes. La práctica religiosa en mi familia desagraciadamente
se ha dejado en el olvido por falta de práctica, por presión social o miedo.

No fui bautizado de pequeño como mi hermano que nació a inicios de la
década de los setenta, yo en cambio nací a finales de esa misma década y
la situación con relación a manifestar ciertas creencias religiosas
podría perjudicarnos en la sociedad.

Mi madre de pequeña visitaba la iglesia y recibió los sacramentos de
iniciación cristiana, pero cuando las cosas fueron cambiando se fue
quedando la fe solo en el recuerdo. Siempre yo me preguntaba de pequeño,
porque en la escuela señalaban miraban diferente a los muchachos que
iban a la iglesia; y sin embargo, estos para mi eran los mejores
estudiantes y los más educados.

El señor escribe en líneas rectas sobre renglones torcidos, cuando
cumplí trece años, repentinamente murió mi padre y comencé a preguntarme
sobre la existencia humana y la vida después de la muerte. Por
invitación de unos amigos asistí a la Iglesia y allí; aquellos mismos,
que habían sido mis compañeros de escuela primaria me recibieron con
alegría, diciéndome que esperaban por mí hacia mucho tiempo. Desde ese
momento todo en mi vida cambio, fui conociendo quien es Jesús de Nazaret
y experimentando el cambio que se experimenta cuando uno se encuentra
con Él, con su palabra y como uno es capaz de integrar a una comunidad,
y sentirla como la familia que se reúne para compartir con el padre en
común.

He vivido mi juventud como un joven más, con ilusiones, esperanzas, he
pasado trabajos, carencias como los demás cubanos, pero con la
diferencia de que se que tengo un Dios en quien confiar, y con el no
debo temer a nada ni a nadie, pues el siempre esta junto a mi. Soy feliz
de haber conocido al Señor y a su iglesia. Doy gracias a El por el
regalo de la Fe, por mostrárseme en una sociedad donde se le ha
intentado ocultar, y muchos desconocen los valores del Evangelio, pero
donde el se sigue manifestando porque El es luz sin tiniebla alguna 1Jn 1,5.

Este testimonio fue escrito por el seminarista Maikel Águila Moya en el
año 2009, cuando cursaba el II año de Teología. Fue ordenado sacerdote
el 11 de agosto de 2012.

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