Sergio Lázaro

El alma de raíz

por Sergio Lázaro

Fotografía: Mons. Wilfredo Pino

Solo clavándose en la sombra
Chupado gota a gota el jugo vivo de la sombra
Se puede hacer para arriba, obra noble y perdurable.
Grato es el aire, grata la luz,
Pero no se puede ser todo flor,
Y el que no ponga el alma de raíz,
Se seca

Dulce María Loynaz

Parece que esta ceiba puso el alma de raíz. Está en Playitas de Cajobabo, tierra sagrada porque allí ocurrió un doble milagro en 1895: desembarcaron Martí y Gómez en una madrugada turbulenta y oscura en la que era improbable alcanzar una pequeña playa en medio de kilómetros de diente de perro. La otra parte del milagro fue la llegada de los líderes de una contienda “necesaria”, preparada con amor y sacrificio, buscando la libertad, pero “sin odios”.

Con tan buen suelo, y tan buena raíz, el ciclón sólo pudo partir la ceiba a la mitad. Así pasa a veces a las naciones como la nuestra, en las que ciertos períodos históricos vividos a ritmo de revuelta, pueden talar lo que da fruto o sombra, construir lo que sobra, o destruir lo útil, sólo porque la velocidad del viento y la manera en que se entienden el poder y el cambio, no son siempre acordes a la naturaleza de las cosas y por tanto al bien.

Por la misericordia de Dios siempre hay buenas ceibas cuya raíz aguanta el temporal, y cuyo tronco erguido dan razón a la esperanza de un nuevo follaje, una nueva sombra, un nuevo fruto, una nueva construcción.

¿Retoñará la ceiba? Aunque sigamos confiando en la misericordia de Dios, depende de una buena poda y algo de cuidado, más del amor que del hacha. También así pasa con las zonas afectadas por el huracán y con nuestra nación: se necesita cuidado amoroso, no voluntarismo ciego; se necesita incentivar la iniciativa de la gente, más que controlar; se necesita cultivar la responsabilidad de las personas y las familias, para que sólo reclamen lo que por ellos mismos no puedan hacer. Se necesita cuidar el orden y la paz, pero dejando espacio a la construcción de lo nuevo necesario.

Se necesita consolar, alimentar y rezar, pero con el empeño puesto para que quien hoy sufre pueda un día consolar, quien hoy necesita ayuda, pueda un día brindarla. Así habrá mucha gente, que como la ceiba, afinquen la raíz en su tierra, y no se vayan con el viento en busca de otro suelo por legítimo que esto sea, y que sean gente de paz, que busca el progreso y dialoga los cambios necesarios, al estilo de la brisa suave, el sol que fecunda y el rocío mañanero, no del huracán.

Temas: , ,


Deje un comentario

Escriba los caracteres que aparecen en la imagen a continuacion