Vive bien…

Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra se angustiarán los pueblos, asustados por el ruido del mar y de las olas.
Estén alertas, no sea que se endurezcan sus corazones en los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida, y, de repente, los sorprenda ese día. Lc. 21, 25.34

El Rey del Universo

¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Qué intereses consumen la preciosa oportunidad de vivir tu vida?, tu vida única, irrepetible, maravillosa, aunque la lucha cotidiana por la supervivencia, las dificultades que tropiezas a cada paso, o tus propias limitaciones, la hagan difícil.
Donde estén tus empeños ahí estará tu corazón. Lo que tengas como más importante hará de guía para tu vida…, será tu rey.
Si para ti lo más importante es el bien que puedas hacer a otro, si piensas en crear, en cambiar para mejor lo que te rodea…, entonces andas cerca de los caminos de Cristo Rey.
Jesucristo es un Rey muy raro, nació en una cochiquera, tuvo que huir para que no lo mataran, vivió 30 años en una humilde aldea, anunció su mensaje a los pobres, leprosos y excluidos de su tiempo, y fue clavado en una cruz. Los reyes a los que estamos acostumbrados no son así.
Cristo también sanó enfermos, mató mucha hambre, abrió ojos, aclaró mentes y corazones, y lo más importante: Resucitó de entre los muertos. Más raro aun…
Por eso es Rey que no pasa, que libera y que no engaña, él resolvió el problema que sólo Dios resuelve: el de la Vida. Él provee la verdadera libertad, aquella en la que las reglas ayudan a vivir, y nada ni nadie, absolutamente nadie, puede mandar en la persona. Él me enseña a enfrentar la injusticia, sin despreciar al injusto y a buscar la verdad, sin odiar al que dice mentiras.
Mi familia, mi patria y mi Iglesia son mis tres grandes ocupaciones, las veo como las «tareas de mi Rey».
¿Y para ti…, quien es el rey?