Sergio Lazaro

La clave está en dar


En el mar muerto desemboca el río Jordán que es fuente de vida para muchas personas, plantes y animales en Palestina. Sin embargo el mar muerto es tan salado que no hay vida en él ni en sus alrededores. El agua que llega a él se evapora o se filtra a través de su fondo arenoso.

En contraste el lago Tiberíades o Mar de Galilea es un lugar lleno de peces, a cuyo alrededor florecen viñedos y pastizales, éste es también bañado por las aguas del Jordán, pero a diferencia del Mar Muerto, este lago deja salir nuevamente las aguas del río hacia el sur.

El mismo río, la misma agua, puede ser fuente de vida o lugar de muerte, todo depende de si corre o no. Todos nosotros recibimos por igual un torrente de vida, cualidades, capacidades, que vienen de Dios y de quienes nos han educado. Si las dejamos “salir” de nosotros en servicio a los demás, seremos como el Tiberíades, en cambio, si las guardamos sólo para nosotros seremos sólo salmuera.

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