Sergio Lazaro

Convivir como Dios manda

por: Glissett Valdés
Muchas veces me levanto  y miro, salgo de mi casa y miro, regreso y vuelvo a mirar, y a mí misma digo: ¿ Por qué todavía no aprendemos a amar, cuidar, contemplar todo, cuanto has creado y existe Señor? Pienso que no imaginan, cuanto Amor pusiste en tu obra, en todo lo que nos rodea.
A diario escucho “respeta para que te respeten”. La palabra respeto nos dice muchas cosas y la mencionamos sin comprender lo que significa.
Si se respeta al medio ambiente, se evitarían contaminaciones dañinas para la vida. Si respetamos y cumplimos con las medidas higiénicas establecidas; todo sería más favorable para el bien de todos y gozáramos de una ciudad más limpia, próspera, saludable para vivir como todos deseamos y como persona merecemos. Se debe respetar al vecino, como ser humano, como persona, pero también se debe respetar el derecho individual y social.
El respeto es un valor que cualquier sociedad necesita, para no herir, ni lesionar el valor y la dignidad del ser humano, porque entonces estaríamos ante una sociedad anárquica y además violenta, se perdería toda la estabilidad, como un pilar central de un estilo de vida, para reconocer en cada hombre las cualidades que soñamos lograr.
Jesús le pregunta al ciego: ¿ Que quieres que haga por ti? ¿Cuál es tu deseo? ¿Cuál es tu necesidad más importante?. El ciego sin vacilar respondió: “Maestro, que pueda ver”
La óptima calidad de vida exige que el equilibrio de la naturaleza no sea modificado. El hombre debe aprender, que el ambiente no es algo que pueda manejar según su voluntad, sino que él debe integrarse para tener una vida mejor.
Un paso importante para mejorar el hábitat, sería lograr que el hombre cambie de actitud interna hacia su ambiente, respetando sus valores y derechos, tener conciencia propia de lo que está bien y mal hecho.
Por eso cuando salgo de mi casa, y veo tantas calles, unas  rotas, otras con desechos en las esquinas como punto para la recogida de las “pequeñas jabitas chillonas” , el deprimente aspecto de la calle Emilio Núñez, en el Reparto Carlos Manuel, y muchos pasan y dicen : ¡miren para esa calle!. Es curioso contemplar cuanto desorden, aglomeraciones de materiales de construcción, bella exhibiciones públicas de variedades de ropas, incluso ropa interior en tendederas, atravesadas como las cadenetas decorativas en días festivos, tanto de día, como de noche, siempre vigilantes, casetas construidas en la calle con sus deslumbrantes colores y carteles que nos hacen recordar tiempos importantes de nuestra sociedad, la siembra de plantas y árboles, para el embelleciendo del entorno en que vivimos, y además, los nuevos altavoces sofisticados dentro de las viviendas y de una a la otra vivienda, como medio de comunicación altamente desarrollado y un medio de difusión masiva.
Lamentablemente, el mal uso de las propiedades públicas y sociales, conllevan a una inadecuada convivencia e incumplimiento de los deberes cívicos y sociales de nuestra sociedad.
Para lograr una sociedad donde reine la higiene, la paz, primero cualquier sociedad a de aspirar a ser justa, respetuosa, para la fluidez de las buenas relaciones humanas, la sociabilidad, mediante sus relaciones interpersonales, en su convivencia familiar, ante la sociedad y vivir una convivencia pacífica.
Todos tenemos derechos y deberes, y debemos ponerlos en práctica, que sean reales, con buenos modales y que esté siempre presente el respeto, para lograr una sociedad justa, con una convivencia social adecuada y humana añorada.
Cuando se tiene que luchar diariamente por subsistir ante la inconciencia humana, se cierra la perspectiva individual, por la incompetencia de gestiones estatales ¿Por qué a diario escuchamos la necesidad de enfrentar y combatir las malas formas de convivencia, las malas condiciones higiénico – ambientales para tener una vida favorable?
En la actualidad, según las necesidades individuales de cada cual, se cometen ciertas indisciplinas sociales, generado por falta de eficacia de las organizaciones estatales, y a la falta del libre intercambio de ideas y proyectos, para las soluciones a los problemas, e iniciativas para el buen orden y desarrollo de una sociedad justa y pacífica, libre de enfermedades y reine la educación higiénica – ambiental.
Se ha hecho difícil sin dudas, la solución, pues no se ha logrado la eficacia en las autogestiones de los ciudadanos, por lo que se hace necesario la intervención de las medidas por parte del Estado, para resolver muchos de los grandes problemas sociales, pero primero, encontrar la conciencia humana.
Cuando vivimos y amamos lo que de Dios recibimos, logramos la gracia de la contemplación y lo hacemos consciente en nuestra vida.
El ser humano debe mirar errores, críticamente, para mejorar las actuaciones diarias de la vida cotidiana, mejorar las actitudes, que provocan malas formas de convivencia. Una educación ética y cívica, fortalece la cultura en nuestra sociedad.
Con nuevos proyectos, iniciativas y responsabilidad, se logra una sociedad mejor, con respeto, justa y pacífica.

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