Sergio Lazaro

¿Por qué nacen los desórdenes?

El amor, la benevolencia compuesta de respeto e indulgencia, es la argamasa que ha de tener más unidos a los ciudadanos y al Estado; es un remedio contra los males de la convivencia, una panacea social.
Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los “signos de los tiempos”, a la luz del Espíritu Santo, para tener plenitud. (Jn 10, 40). La novedad de estos cambios, a diferencia de los ocurridos en otras épocas, es que tienen un alcance global, con diferencias y matices, afectan al mundo entero, habitualmente se caracteriza, como el fenómeno de la globalización.
En el contexto social en que vivimos, la realidad se ha vuelto opaca y compleja. Siendo fieles seguidores de las Bienaventuranzas, encontraremos la verdad, la que ilumina la realidad, el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio, de tal modo que pueda desenvolverse en ello la libertad y alegría con gozo y esperanza.
«…aquí está precisamente el gran error de las tendencias dominantes en el último siglo…Quien excluye a Dios de su horizonte, falsifica el concepto de la realidad y solo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas…»

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