SI CREO EN ÉL… Él te habla hoy

SI CREO EN ÉL…
«Si yo no cumplo las obras del Padre, no me crean. Pero si las cumplo,
aunque no me crean por mí, crean por las obras que hago y sepan de una vez
que el Padre está en mí y yo estoy en el Padre.»
Juan 10, 37-38
¿Creo en Jesús y quiero como Él, hacer las obras del Padre? ¿Qué significa
para mí, hacer las obras de Dios?

SI LE DIGO QUE SÍ…Él te habla hoy

SI LE DIGO QUE SÍ…
Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí lo que has dicho.»
Después de estas palabras el ángel se retiró
Lucas 1, 38
A lo largo de mi vida he dicho muchas veces sí, sin sentirlo: por interés,
por comodidad, por miedo, para quedar bien. Pero, Dios no es así, quiere un
SI de verdad. ¿Estoy dispuesto a decirle con mi vida SÍ a Dios?

¿tirarás la piedra?

Casi seguro aborreces a alguien, no le hablas a alguna persona que te hirió…, probablemente odies un montón de cosas en tu familia, barrio o país…, habrá más de uno a quien quisieras desaparecer de la faz de la tierra.
Algo parecido le pasaba a los acusadores de la prostituta a quien Jesús salvó la vida: ¡el que no tenga pecado tire la primera piedra!; y a ella le dijo ¡vete, y no peques más!. De eso se trata, de que la persona se levante de su fango, no de matar al que está sucio,…, porque todos lo estamos.
Es bueno que tengas conciencia del mal y que lo aborrescas, pero recuerda que los que lo hacen son tus hermanos, cuya imágen de Dios es indeleble en su interior, aunque su imágen sea como la del diablo.
En esta última semana de Cuaresma es bueno que te reconcilies con alguno de esos a quienes aborreces, odias o no hablas…, no como aprobación del mal que han hecho, sino como invitación a la redención. Igual con tu familia o tu país: no porque aceptes los males, sino en prenda de que te comprometerás a cambiarlos.
Yo tengo un par de cosas que hacer en ese sentido…, reza por mí

El que debe morir

¿Qué acusación traen contra este hombre? Preguntó Pilato a los acusadores de Jesucristo.
Desde el año 26  Pilato era procurador, en nombre de Tiberio César.
Hacía pocos años que estaba allí, pero bastantes, para haberse ganado el odio asérrimo de sus gobernados. Es verdad que todo cuanto sabemos de él, nos es referido casi únicamente, por enemigos declarados, cansados de ser amos, porque en el 36, el legado de Siria, Lucio Vitelio, le mandó a Roma adisculparse ante Tiberio, el emperador murió antes de que Pilato llegase a la metrópoli. El odio de sus enemigos contra él había nacido del profundo desprecio que mostró desde un principio por aquel pueblo nada dócil, que ha Pilato, educado en las ideas de Roma, le pareció un nidal
de víboras.  Sin embargo la iniciativa contra Jesús no vino de Pinlato, sino de los suyos:
“Judas Iscariote, uno de los 12 discípulos, fue a ver a los jefes de los sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero a Judas, que comenzó a buscar el momento oportuno de entregar a Jesús” (Marcos 14,10)
continuará…

Las señales antes del fin

Jesús acusa a los fariseos y maestros de la ley porque construyeron los sepulcros de los profetas, de la gente buena.  Las nuevas serpientes y raza  de víboras que abundan en nuestro mundo globalizado, dudoso, ignorante y anecdótico, no van a tener éxito al final.
“Les aseguro que el castigo por todo esto caerá sobre la gente de hoy” (Mt 23,36).

El derecho a expresarse

Tengo un amigo que hace hoy siete años que está preso por decir libremente lo que piensa en cuestiones de política y sociedad, y por pedir cambios para Cuba. Lo acusaron de servir a una nación extranjera. De esto último no sé, yo sólo lo vi usando su derecho a expresarse aunque no se lo reconocieran.
La libertad de expresión es un derecho inalienable, hunde sus raíces en la libertad del ser humano de tener su propia visión del mundo y de actuar en consecuencia, y en la libertad de abrise a lo trascendente, y practicar con otros su propia experiencia de Dios.
Hoy te pido, querido internauta, que unas tu oración a la mía, para que en Cuba no más sea un delito el que un grupo de personas pida pacíficamente en una calle que cambie la suerte de su famillia; para que los que sufren prisión de conciencia tengan el consuelo especial de Dios, y vean pronto realizadas sus legítimas apiraciones; y también por los que son parte del Estado, para que no vean en los que disienten un enemigo, sino un aliado que piensa distinto, con el que se puede trabajar por una Cuba mejor.