Sergio Lazaro

Desarrollar espacios de confianza y esperanzas

Según lo apuntan los hechos concretos que se están manifestando en estos momentos en Cuba, cuando comienzan a vislumbrarse y/o abrirse puertas a través de las cuales podrían aparecer soluciones satisfactorias o, por lo menos, medianamente favorables para resolver o aminorar los efectos negativos de los grandes problemas que actualmente afrontamos hay quienes mantienen e incluso intensifican sus rencores revanchistas, hacen de las descalificaciones sus recursos persistentes y se plantean viejas y nuevas exclusiones, jalonadas de sectarismos que dividen a los cubanos en grupos que se excluyen unos a otros, de acuerdo a los lugares donde viven, ya sea adentro o afuera, así como por motivo de los más diversos factores de uno u otro signo. En esta dirección, incluso, aparecen rumores sobre exclusiones masivas dentro de los que hemos nacido en Cuba, que pudieran afectar a muchas personas internamente.
Todas estas cosas son muy negativas e infligen un efecto dañino a la unión de las familias y de la nación cubana en general. En cambio, frente a estos divisionismos indiscriminados, la cohesión de la nación en medio de la diversidad, de la libertad de pensamiento y de expresión con plena democracia participativa, constituye uno de los factores esenciales a lograr para preservar la identidad, la cultura, la paz y la estabilidad del país.
Dar plena vigencia al principio que soñó Martí, de alcanzar una república inclusiva de todos sin discriminaciones de ningún tipo, debería ser el supremo interés de los cubanos estemos donde estemos, a favor del futuro que pertenece a nuestros hijos, nietos y descendientes. Los que hoy vivimos adentro o afuera del país en las actuales coyunturas, no tenemos derecho de hipotecar el futuro de los que vienen detrás de nosotros.
Es mi opinión que en las actuales circunstancias, no deberíamos escatimar esfuerzos a favor del encuentro, la reconciliación, el perdón y el amor entre todos, procurando abrir una nueva era de paz, de cada vez mayor justicia, de oportunidades para todos y de equidad distributiva. Es necesario desarrollar espacios de confianza y de esperanzas para disminuir tensiones en medio de los graves problemas que afectan a nuestro mundo, de los cuales no somos para nada inmunes los cubanos, ya sea en los planos de la política, la economía y el medio ambiente de un planeta que está dando señales de agotamiento y que, de no tomarlas seriamente en cuenta, podrían ser irreversibles y dar al traste con la civilización en la cual nos desenvolvemos cotidianamente.
Deberíamos eliminar los chovinismos que nos hacen vernos como algo superior a los demás, acabar con ese mirar constante hacia la brizna de hierba en los ojos de los otros mientras que no vemos las muchas vigas que tenemos en nuestros propios ojos y, en contraposición, disponernos a desmontar de nuestras vidas lo malo que tanto nos afecta, trasmutando lo negativo en positivo para el bien de todos.
Escribo estas consideraciones porque no puedo aceptar los síntomas de Saturno que percibo venir desde las más disímiles concordancias dañinas entre las fuerzas en pugna, impregnadas de una dinámica autodestructiva, que podría traer las más insospechadas consecuencias.
La terquedad y las intransigencias deben desaparecer y abrir paso a un clima favorable para oírnos unos a otros, con el propósito de encontrar los caminos hacia el futuro. Asimismo, es muy importante alimentar las esperanzas dentro de la población de a pie a favor de lograr un país y mundo mejor posibles. Publicado en Por Esto! . el lunes 19 de julio del 2010.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=31852

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