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Palos porque no bogas y palos porque bogas

Parece ser que el movimiento de la sociedad poco a poco, en Cuba, ha comenzado a salir del letargo inmovilista e irreconciliable, que durante mucho tiempo ha servido de caldo de cultivo para la industria de los rencores, los pases de cuenta, los repudios organizados, los extremismos y los odios. Son, simplemente, pequeñas señales, muy débiles aún, que podrían ser fácilmente ahogadas por las incomprensiones y los extremismos que algunos se empeñan en mantener aconviv todo trance.
Esas muy pequeñas manifestaciones de algo nuevo, no son buenas noticias para los que viven de la confrontación a ultranza. Yo, en cambio, las considero muy importantes y halagüeñas porque podrían abrir novedosas perspectivas de alcanzar un ambiente de diálogo, reconciliación y encuentro que nos permita a los cubanos, enrumbarnos en el camino de las soluciones urgentes que necesitan nuestras familias que viven en medio de tantas penurias y desgarramientos. En estas circunstancias, las máscaras de algunos han comenzado a caerse y sus verdaderas intenciones poco a poco se van haciendo más evidentes aún de lo que siempre han sido.De nuevo los agoreros de los odios, en sus espacios, algunos de los cuales son subvencionados por los grandes intereses de sojuzgación de uno o de otro signo, han intensificado sus fobias, intolerancias, rencores escondidos; y además, hay quienes están sembrando dudas e incertidumbres que si bien podrán tener algún fundamento también podrían convertirse en factores de desmovilización, al negar toda posibilidad de análisis, de reconsideración, de arrepentimientos y de perdón que pudieran abrir los espacios necesarios para forjar un futuro mejor que facilite el desarrollo de nuestros hijos, nietos y descendientes.
El diálogo es necesario y siempre podría resultar mucho más efectivo que la confrontación a ultranza, si en definitiva lograra establecerse a partir de una buena voluntad inicial de las partes dialogantes. La mediación cuando no hay acercamientos que permitan abrir el diálogo, deviene una necesidad importante que al establecerse pudiera abrir los caminos positivos del encuentro y la conversación.
La posibilidad del análisis, de la concertación en pro de lo que resulta posible y necesario para las partes que dialogan, así como de la autocrítica, de la crítica constructiva, de la reconsideración y del perdón, constituyen instrumentos positivos a favor de la vida y del futuro, a los que no debería renunciarse a ultranza, tal y como lo están planteando algunos que necesitan de la confrontación para saciar sus intereses muy personales. Ese dicho que expresa “palos porque no bogas y palos porque bogas”, se manifiesta en algunos que han comenzado a preocuparse por la mediación que ha iniciado la Iglesia Católica cubana con el Gobierno Cubano.
Es mi criterio que, ante ese hecho concreto y muy novedoso, debería imponerse el pragmatismo del seguimiento siempre cauteloso con un voto de confianza a favor de que aporte buenos resultados para el pueblo en general. Estoy de acuerdo en la necesidad de que se dialogue de manera más amplia, de que se incluya a las izquierdas en pro del socialismo participativo y democrático por ejemplo, de que no se excluya a nadie que esté interesado en participar, pero pienso que cuando se abre alguna posibilidad, por pequeña que pudiera aparecer, antes de condenarla a favor del enfrentamiento, es necesario concederle el derecho a la vida.
Publicado en Por Esto!, Mérida Yucatán, el lunes 5 de julio del 2010

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