Sergio Lazaro

Nada me falta

por Fabian Loaiza
Te propongo el Salmo 23:1-6 y Lucas 17:11-19
“ El Señor es mi Pastor, nada me falta” Señor, gracias por este día, en el que capto de tu parte un deseo grande de limpiarme, de sanarme, de lavar mi lepra; como a aquellos leprosos del evangelio. “Jesús, maestro ten compasión de nosotros” Señor, porque sabemos que tienes el poder de sanarnos, de todo lo que pudre la vida tuya en nosotros, te rogamos que no pases de largo, que tengas piedad, que nos salves con tu Palabra; sin mirar nuestras faltas.
Señor, pero al escuchar tu mandato “Vayan a presentarse a los sacerdotes” asumo que me pides confiar en ti, que no me deje llevar de mis caprichos, infidelidades y gustos. “Mientras iban de camino, quedaron sanos” y solo uno de ellos se devolvió alabando a Dios, dándole gracias. Este era samaritano.
Era un extranjero, alguien que estaba fuera de los círculos religiosos reconocidos por los Judíos. Pero este hombre agradecido es el único que reconoce en Jesús, este poder sanador, el valor que tiene su Palabra divina. Solo aquellos que se reconocen pobres, pecadores, enfermos delante de Dios son los pueden tener esa gratuidad, esa libertad para pedir perdón a Dios y reconciliarse sinceramente.

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