Sergio Lazaro

Sin cambios ni reformas no habrá solución alguna

Crónicas cubanas
Cuando ha llegado a su fin el tiempo programado para el debate de los Lineamientos Económicos Sociales que se han propuesto con vistas a la celebración del Sexto Congreso del Partido, quiero reiterar que la primera urgencia sería oír atentamente los reclamos de la población más allá de lo que se expresa en los medios masivos de comunicación y en las campañas públicas oficialmente reiteradas e insistentes, muchas veces entorpecedoras de la objetividad y del pensamiento con cabeza propia. Es imprescindible que se haga efectivo el planteamiento del Presidente Raúl Castro de convertir los cientos de miles de propuestas planteadas durante este proceso en un instrumento de trabajo nacional provincial y municipal.
Considero que se está terminando el tiempo para salir de los estancamientos en que hemos estado empantanados, comenzar a resolver las penurias y limitaciones que tantas amarguras causan al pueblo de a pie en lo referido a la alimentación, vivienda y las múltiples necesidades básicas determinantes para alcanzar una verdadera realización existencial, así como para crear motivaciones reales que frenen las tendencias al éxodo de cubanos que por días engruesan la diáspora que a tantas familias dispersa. Es necesario también en grado extremo, que se fomenten fuentes de trabajo con retribuciones que realmente permitan que cada cual reciba según la cantidad y calidad de su trabajo y les sea posible sostenerse y sostener a su familia a partir de sus propios esfuerzos, sin poner en práctica ningún tipo de los artificios irregulares que fomentan la pérdida de los valores y de la dignidad del trabajo honesto.
Estos son anhelos insatisfechos de la población cubana, que cotidianamente tiene que soportar el peso de las amenazas externas, del genocida bloqueo que de manera controvertida se utiliza por los burócratas como justificación a sus errores e inconsecuencias, incluyendo además las inculpaciones directas que algunos no se casan de reiterar públicamente como causas determinantes de los principales problemas que se manifiestan en la actualidad.
Por otra parte, debo decir que en mi criterio, la alternativa de apostar a favor de un derrumbe total podría provocar una tragedia humanitaria de proporciones incalculables que a la larga no sería realmente beneficioso para nadie. Ni siquiera para los mismos que no se esconden para propugnarlo como solución única. Lo que está en juego es la existencia misma de la nación cubana como tal, con paz y concordia nacional en medio de un clima positivo de trabajo y realizaciones colectivas e individuales que tanto necesitamos los cubanos de hoy.
En mi opinión difícilmente habrán salidas efectivas, si no se hacen cambios estructurales profundos con drásticas rectificaciones de fondo. Así lo considero a toda responsabilidad desde mi óptica de izquierda crítica comprometida que, propugna un marco de equidad distributiva y justicia social reales, fundamentados en estructuras verdaderamente socialistas participativas y democráticas que dejen atrás para siempre al denominado Socialismo Real autoritario y centralista causante de las ruinas económicas y políticas que nos rodean por todas partes.
También considero necesario que se realice un análisis de causas y una depuración de responsabilidades para evitar que se vuelvan a repetir los errores que todos conocemos. Además es imprescindible eliminar todas las prohibiciones absurdas que limitan e impiden el respeto a los derechos inalienables de libertad de pensamiento, conciencia, expresión, agrupación y de entrar o salir del país sin la necesidad del oneroso permiso de salida que está establecido. Sin socialización ni democratización no habrá socialismo posible, ni se podrá avanzar hacia la República con todos y para el bien de todos que soñara José Martí.
La responsabilidad de propiciar los cambios y de no impedirlos pesa sobre las espaldas de la generación histórica que detenta los timones de mando de la sociedad, los que deben ser traspasados a las nuevas generaciones que por derecho propio les corresponde, en un proceso ordenado y realmente democrático sin preferencias individuales interesadas de ningún tipo. Que decida la virtud, la capacidad probada y la entrega personal refrendadas por la decisión mayoritaria de la población en procesos objetiva y subjetivamente democráticos regulados por leyes, instituciones y procedimientos electorales imparciales, transparentes y justos.
La población en su conjunto lo requiere y lo necesita y al pueblo habrá indefectiblemente que responderle, considerándolo sin triunfalismos impositivos ni paternalismos autoritarios verdadero sujeto económico, político y social al centro de todo, porque además de ser lo que justamente le corresponde, así lo exige el cambio de época al que asistimos. Los ejemplos de la reacción popular en el mundo de hoy son evidentes y se extienden por las distintas latitudes planetarias. Lo planteo como aporte al debate de todos con todos, de frente, sin el uso de seudónimos, plenamente identificado y sin amilanarme por los reiterados conceptos limitativos de solo usar los mecanismos y las instancias establecidas que regularmente se nos presentan como sordas e inaccesibles, en las que también he planteado francamente mis criterios. Como conclusión me pregunto, si al fin, ¿comenzará una nueva etapa de soluciones efectivas? Espero que así sea porque lo contrario, sería una debacle que a nadie podría beneficiar.
Publicado en por Esto el lunes 4 de abril del 2011

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