Sergio Lazaro

El Respeto al pensamiento diferente

La confianza en los trabajadores y, muy especialmente en la juventud, debe manifestarse con hechos concretos, facilitándoles con firme decisión, audacia y apoyo irrestricto que asuman las responsabilidades y los timones de mando de la sociedad.
La vida no se puede comparar con el símil de una balsa sobre el aceite, porque las complejidades que le son inherentes marcan circunstancias y necesidades de rumbos complejos y, muchas veces, contradictorios.

La vida no se puede comparar con el símil de una balsa sobre el aceite, porque las complejidades que le son inherentes marcan circunstancias y necesidades de rumbos complejos y, muchas veces, contradictorios. Generalmente, las cosas no se comportan de manera exacta conforme a los propósitos y criterios que se planifican, se proponen y/o se tratan de poner en práctica. En los últimos tiempos, he reiterado la necesidad de poner los pies sobre la tierra en búsqueda de lo que pudiéramos denominar conceptos básicos de realismo político. Así es que en Cuba, y también fuera de nuestras fronteras, muchos hemos estado al tanto de los acontecimientos generados por la celebración del 6o. Congreso del PCC; imbuidos, además, dentro de una compleja mezcla de esperanzas, desesperanzas, aceptaciones y rechazos, todos mezclados y, en muchas ocasiones, con rumbos controvertidos y contradictorios.
Esa es una realidad que no debería convertirse en un tabú, mucho menos tratar de encerrarla en un único pensamiento e interpretación oficial, coartando las diversas posibilidades de puntos de vista y de análisis que derivan de sus circunstancias, coyunturas y manifestaciones. A tales efectos, considero necesario que el pensamiento fluya libremente y no sea coartado con normas y esquemas que poco tienen que ver con la realidad. Para los que me leen asiduamente, mis ideas, convicciones y propuestas al respecto de estos hechos y momentos de la historia de Cuba, no son un secreto.
Abiertamente me he manifestado a favor de una concepción participativa y democrática del socialismo con plena libertad de conciencia, opinión y movimientos, que en mi criterio muy poco tiene que ver con las esencias básicas del denominado Socialismo Real con su centralización burocrática y autoritaria que le es característica y que han marcado dañinamente a la sociedad cubana contemporánea. Defender el ideal socialista nunca se logrará con la continuidad de esas concepciones obsoletas que la historia se ha encargado de demostrar su ineficacia. Propugno, en consecuencia, una apertura de diálogo, reencuentro y reconciliación de todos con todos, que erradique para siempre los rencores, los pases de cuentas y los odios entre cubanos de adentro y de afuera del país, sin exclusiones onerosas, en búsqueda de una República en la que quepamos todos, con todos y para el bien de todos. Esto no me canso de repetirlo.
Considero que el Informe Central presentado por el Presidente Raúl Castro al Sexto Congreso del PCC, plantea duras y profundas críticas a problemas, circunstancias y errores que realmente han devenido los peores enemigos de todo el proceso socio político cubano en los últimos cincuenta años y haberlo planteado así es un paso importante. Eso hay que reconocerlo con toda honestidad dentro del ejercicio de la crítica objetiva y profesional. Las consecuencias están a la vista de todos, manifestadas objetiva y subjetivamente en los problemas, ruinas, limitaciones y penurias que afrontamos los cubanos, que por demás concuerdo en que no dependen exclusivamente de los enfrentamientos y amenazas externas propias del Bloqueo y que, en cambio, mucho tienen que ver con los secretismos, los dogmatismos, los triunfalismos, los empecinamientos, la insensibilidad de la burocracia y la falta de una justa política de cuadros que dé posibilidades a que las nuevas generaciones asuman los timones de mando de la sociedad.
Dentro de todo lo que se ha planteado se puede vislumbrar un intento y un esfuerzo por mover las cosas, que es insuficiente, dada la magnitud de los problemas que se enfrentan y la penuria de cuadros capaces que ha propiciado el propio sistema establecido, según se reconoce tácitamente en el informe presentado. En mi criterio, todo lo planteado requiere de un seguimiento y de una observación acuciosa y sistemática, porque, en definitiva, serán los hechos y no las palabras los que decidan los resultados y las consecuencias que se deriven. Es una primera consideración al respecto, que no me guardo dentro de mi pensamiento y que la manifiesto abiertamente.
Por otra parte, debo decir que mucho me he preguntado en estas coyunturas, sobre lo que sería posible realizar al respecto por parte de la dirección del país, dadas las circunstancias, condiciones y posibilidades que impone el realismo político. Creo que pudiera haberse avanzado mucho más, pero también pienso que por algo hay que comenzar, y que los cambios cuando comienzan se irán encadenando en una espiral indetenible que difícilmente podrá ser retenida. En lo personal, considero que no se han planteado explícitamente el necesario control de los trabajadores con sistemas participativos, autogestionarios y democráticos, que desarrollen los verdaderos intereses de pertenencia que para algunos devienen una especie de santo y seña, repetido sin muchas veces comprender su real significado. Además, el análisis de causas y responsabilidades es una asignatura insuficiente y pendiente; así como la renovación de los cuadros capaces de asumir la nueva mentalidad necesaria porque para muchos será muy difícil desprenderse de los viejos hábitos con que durante años han actuado.
La confianza en los trabajadores y, muy especialmente en la juventud, debe manifestarse con hechos concretos, facilitándoles con firme decisión, audacia y apoyo irrestricto que asuman las responsabilidades y los timones de mando de la sociedad. En los primeros tiempos del proceso, esto se puso en práctica y surgieron miles de cuadros destacados; ahora, con mayor nivel cultural promedio y más experiencias acumuladas, no hay razones concretas que justifiquen no hacerlo así y, cada vez queda menos tiempo, de acuerdo con nuestra evolución biológica que nunca vuelve atrás.
Para avanzar en su conjunto considero imprescindible el libre ejercicio del pensamiento y del diálogo necesario, que nos posibiliten expresar lo que pensamos en búsqueda de la verdad y de las soluciones básicas. Creo que este será un asunto decisivo que requiere de la más amplia libertad de información, pensamiento, expresión e intercomunicación horizontal con un uso más amplio y generalizado de las más modernas tecnologías digitales que hoy no son de libre acceso para toda la población.
El respeto al pensamiento y a las ideas diferentes, erradicando la descalificación, los insultos, las exclusiones y las condenas de parte y parte a quienes piensen y opinen distinto, será un factor dinamizador de la sociedad cubana contemporánea, que de ponerlo en práctica, seguro marcará una diferencia significativa con lo que se pretende dejar atrás. Lo contrario podría significar más de lo mismo, con diferente empaque y el empeoramiento de todo. Así lo pienso y así lo manifiesto, con esperanzas e incertidumbres.
fsautie@yahoo.com
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=85636
Publicado en Por esto ¡ el lunes 25 de abril del 2011

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