Sergio Lazaro

En búsqueda de un orden fraterno

Crónicas Cubanas
Considero que en las actuales circunstancias en Cuba, el hecho de alzar la voz para plantear públicamente la necesidad de encontrar un orden fraterno en medio de las crispaciones que nos aquejan, ha sido una actitud valiente y patriótica del Editor de la Revista Espacio Laical Licenciado Roberto Veiga González, manifestada durante su conferencia en el Aula Fray Bartolomé de las Casas de los dominicos del Vedado habanero, que he estado reseñando en mis dos últimos artículos publicados en POR ESTO! y, que pretendo culminar hoy, con una breve reseña sobre otros aspectos básicos de su contenido, no comentados en las crónicas a que me refiero, tales como sus consideraciones sobre la igualdad ciudadana, la libertad y la fraternidad.
Interpreto que con sus palabras, entre otras muchas implicaciones, expresó un llamado de conciencia a detener los desencuentros y empeñarnos en buscar la concordia entre cubanos adentro y afuera del país, para ocuparnos con la urgencia que requieren las actuales coyunturas, en solucionar los problemas de fondo que dañan el desarrollo económico, social, espiritual y político de la nación cubana actualmente.
No es fácil plantearlo desde adentro en medio de un clima complicado y complejo, identificando criterios bien definidos sobre la necesidad de crear un “entramado de garantías reales, tanto en relación con la igualdad como con la libertad”. Para ello Veiga, con la pasión propia del jurista joven pero avezado, expresó que de acuerdo con la Constitución vigente “Estas igualdades, por supuesto, reclaman un universo de libertades y de garantías para que las personas sean respetadas y tenidas en cuenta, al proyectarse desde sus condiciones particulares; ya sean de raza, de sexo, de origen nacional o de creencia religiosa. Asimismo, ha de ser necesario que no existan restricciones a la libertad-responsable, capaz de obstaculizar el acceso de ciudadanos a todos los cargos públicos y a todas las jerarquías militares”
Esa parte de la conferencia fue enjundiosa; pero en aras de la síntesis necesaria, solo me referiré al aspecto citado que devino base de un muy interesante desarrollo de la igualdad ciudadana tan significativa para los cubanos de hoy. En esta dirección expuso tres cuestiones de mucha actualidad para nosotros con cuyo enfoque coincido plenamente. En primer lugar las realidades que vivimos día a día en lo concerniente, según sus palabras textuales, a que: “La igualdad de razas está avalada por la ley, pero en alguna medida es resquebrajada por la práctica social y esto posee incluso causas culturales (…) nuestra igualdad, nuestra libertad, nuestra comunión nacional y nuestra fraternidad, dependen en gran medida de la armónica integración racial que seamos capaces de conseguir.” En mi opinión añado que los que se empecinan en negar la subsistencia de algunas manifestaciones de racismo o en convertirlo en un tema tabú, van contra la realidad del día a día en nuestra sociedad local contemporánea, además serán desmentidos y superados por la Historia.
La segunda cuestión al respecto de la igualdad que expuso fue la del derecho al trabajo a partir de un concepto que a continuación cito textualmente: “No hay sociedad que prospere, material y espiritualmente, sin la creación de riquezas suficientes para propiciar una vida digna que aspire, incluso, a la riqueza del espíritu y a donarse para con los otros. Y esto, hoy, en Cuba, constituye una limitante a resolver. Nuestra realidad económica, el modelo económico que ha prevalecido hasta ahora, da fe de la precariedad material y humana que padecemos; lo cual daña el desempeño de nuestra libertad, de nuestra igualdad y de nuestra fraternidad.” Debo decir que el concepto citado le dio fundamento para referirse a determinados aspectos del reajuste económico planteados por el Sexto Congreso del PCC, muy especialmente a la descentralización de la economía y de las empresas. En este sentido, habló de las medidas que en su criterio se deberían adoptar con vistas a atenuar las consecuencias de la reducción de plantillas procurando crear nuevos empleos.
La tercera igualdad expuesta es la de la Educación sobre la cual planteó que: “Para conseguir un sistema de enseñanza que promueva el respeto a la igualdad, el ejercicio de la libertad responsable y la fraternidad, será necesario reforzar al máximo la enseñanza de esas categorías, así como todo el universo de sus implicaciones. (…) Una educación que implique la formación del intelecto, de la moral, de la espiritualidad, de las más nobles sensibilidades humanas. (…) se haría necesario mantener un único sistema estatal de enseñanza, al menos hasta noveno grado, pero incorporarle determinada libertad académica y una pluralidad pedagógica, así como la posibilidad de aprender religión y el más amplio abanico de conocimientos filosóficos, sociológicos, jurídicos, económicos y políticos”. Profundo y franco fue el disertante proponiendo sus argumentos para un debate necesario al respecto de este asunto que debería realizarse con la más amplia y democrática participación de todos los que se interesen por tan trascendental actividad, a los efectos de encontrar soluciones, caminos y consensos necesarios.
En lo concerniente a la libertad, planteó que “El ensanchamiento de las posibilidades de disfrutar las igualdades a las cuales me he referido y a todas las otras que exige la condición humana, implica el acceso a mayores cuotas de libertad, que no es más que la capacidad de realizar con plenitud la anhelada igualdad. Sin embargo, los cubanos no hemos conseguido el necesario consenso en relación con el tema de la libertad.” Aquí se expresó con valentía a sus criterios sobre el partido único, la libertad política de cada ciudadano y la necesidad de “perfilar los espacios para que podamos, de manera compartida, precisar los contenidos y alcances de nuestra soberanía, de nuestra democracia, de nuestra libertad política, de nuestra justicia social, de nuestro bienestar individual y colectivo, gestionado todo por medio de la solidaridad humana.” Concuerdo en que este es otro tema trascendental para el debate en búsqueda de un consenso de paz y concordia nacional.
Al final de su conferencia, Veiga habló sobre la necesidad imprescindible de la fraternidad entre todos y dijo algo que quiero citar para terminar esta reseña: “En tal sentido, se hace imprescindible alertar acerca de que un acuerdo generalizado sobre los principios que deben fundamentar la sociedad cubana y de los medios para realizarlos, verdaderamente diseñado de manera compartida por toda la población, tal vez pueda aportar al entusiasmo nacional para dedicarnos a cincelar un desempeño comunitario que posea como fundamento esa deseada fraternidad en la diversidad. Pero ello se logrará únicamente si aplicamos, cada vez con más bondad y profundidad, el diálogo como metodología para construir la casa común.”
Para concluir, quiero expresar que deberíamos todos hacer un alto a las contingencias que hoy nos dividen y escucharnos unos a otros con detenimiento y fraternidad dejando a un lado los rencores, los odios, los autoritarismos y las violencias que tanto daño nos hacen, para en cambio buscar un consenso que nos permita desarrollar una república en la que quepamos todos, con todos y para el bien de todos. En mi opinión no hay otro camino para alcanzar la paz, la prosperidad y la justicia social. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 16 de mayo 2011

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