Sergio Lazaro

Urgencias e Imperativos: Presente y futuro

Crónicas cubanas
Las conveniencias del diálogo frente a la confrontación ciega y a ultranza que algunos se empeñan en mantener, unos en uso de su poder temporal y otros movidos por los rencores y los pases de cuentas, poco a poco se abren paso por la decisión de quienes se atreven a desafiar las consecuencias que pudiera traerles pensar con cabeza propia y expresar públicamente sus criterios a favor de la solución de nuestros problemas acuciantes con una impronta de encuentro, reconciliación y perdón, pasando por encima de los tabúes, de las consignas, de las exclusiones, de las descalificaciones e incluso de las veladas amenazas.
Persiste en algunos sectores poderosos la práctica de emprenderla contra los mensajeros, descalificándolos y tratando de excluirlos. Incluso lo hacen con la izquierda crítica cubana, sus foros e instituciones entre los que se destaca el Observatorio Crítico que actualmente se enfrenta a injustas descalificaciones y manipulaciones de diversas procedencias. Estos intentos se producen muy a pesar de lo que se ha planteado por el Presidente Raúl Castro en sus últimas intervenciones en favor de que se expresen los criterios y que los errores propios son los peores enemigos del proceso, así como que no se puede continuar bordeando el precipicio porque nos hundimos y nos hundiremos.
Esas prácticas descalificadoras, excluyentes y amenazantes, de mantenerse vigentes se convertirán en errores estratégicos de consecuencias muy dañinas para la credibilidad de los procesos aprobados por el 6to Congreso del Partido que han generado esperanzas, incertidumbres e incredibilidades. Incluso irán en detrimento de las buenas relaciones con amplios sectores de la izquierda libertaria y revolucionaria internacional, así como con múltiples instituciones y personalidades progresistas del mundo, que apoyan sin reservas las luchas por la justicia social en Cuba frente al Bloqueo y a la guerra económica
En tales coyunturas, en el Aula Fray Bartolomé de las Casas de los dominicos habaneros del Vedado, se expresó la muy interesante conferencia del joven intelectual católico Roberto Veiga González, que por su importancia comencé a comentar en mi anterior artículo publicado en Por Esto!, el lunes 2 de mayo pasado con el título “En los límites del tiempo, apostar por los cambios” (http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=87086).
Debo ampliar a lo expresado en la crónica mencionada anteriormente que, Veiga de manera directa y valiente de entrada definió su propósito de exponer en su conferencia “Exigencias para un orden fraterno. Cuba: urgencias del presente, imperativos del futuro”, una disertación sobre “la posibilidad de enrumbarnos cada vez más hacia un orden social que incorpore la fraternidad como metodología para realizar la justicia”. En este sentido, quiero decir sin ambages que concuerdo plenamente con ese propósito enunciado y lo considero muy oportuno y necesario porque en este momento de inflexión de nuestra Historia nacional, opino que se impone entre los cubanos de adentro y de afuera esforzarnos para superar los enfrentamientos, los desencuentros, los rencores y los odios con vistas a lograr la muy necesaria concertación a favor de nuestra patria común que acoge a nuestras familias y a nuestro pueblo sin distingos de ideas, sexos, razas ni posición social alguna. Pensemos como pensamos, vivamos con las preferencias que vivamos y nos encontremos en donde nos encontremos, los que hemos nacido en esta tierra, todos somos cubanos y nadie nos puede escamotear nuestra ciudadanía. En consecuencia, estamos llamados a construir un futuro común de fraternidad, concordia, paz y justicia social en un país en el que quepamos todos (valgan las redundancias), con todos y para el bien de todos.
La aportación ilustrada de Roberto Veiga González en su conferencia del Aula Fray Bartolomé de la Casas, fue una importante y decisiva continuación de los planteamientos que desde hace tiempo ha estado expresando en los medios católicos de comunicación social. Su aporte, lo valoro como muy útil y oportuno, precisamente en los momentos y circunstancias que estamos viviendo en la Cuba de hoy.
En esta dirección quiero añadir que abarcó un conjunto de criterios constructivos que dan base para un diálogo incluyendo a los que piensan distinto, porque sin dejar de expresar ideas y criterios muy específicos que bien valdría la pena divulgar al máximo posible, lo realizó con mucho respeto y con una impronta acogedora para el análisis de todos con todos, lo que contrasta verticalmente con los que de una parte y de otra propugnan las exclusiones, las amenazas, los rencores y los odios.
El joven disertante realizó un recorrido por conceptos básicos que en su criterio deberíamos analizar en los actuales momentos de la historia nacional cubana, muy específicamente la igualdad, la libertad y la fraternidad con una referencia que considero esencial hacia la familia como célula básica de la sociedad y punto de acción decisiva a favor del presente y del futuro. Quizás en próximos artículos continúe comentando estas trascendentales cuestiones. No obstante, de momento quiero llamar la atención sobre la importancia que se planteen criterios tan constructivos para la concordia, la paz, el reencuentro y la reconciliación, desde el seno de una institución de la sociedad civil tan moralmente decisiva y extendida entre la población cubana, como es la Iglesia Católica y sus laicos más destacados.
Acoger estas ideas con espíritu de diálogo para debatirlas entre todos, planteando con honestidad los acuerdos y desacuerdos que se tengan al respecto, en un ambiente de fraternidad, respeto y sana preocupación por el presente y el futuro de nuestro país, es el camino más recomendable que deberíamos recorrer en estos momentos de inflexión. Apoyar todo lo que sea positivo de los propósitos expresados por la Dirección del país, expresarle con plena claridad lo que no estemos de acuerdo, buscar las causas determinantes y plantear la necesidad de la depuración de responsabilidades básicas para superar los problemas que nos aquejan, es lo que deberíamos exponer, dadas las urgencias y los imperativos del momento. Así lo pienso y así lo expreso como aporte al diálogo.
Publicado en Por Esto! el martes 10 de mayo 2011

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