Sergio Lazaro

Espacio laical en diálogo sin exclusiones

Crónicas Cubanas
Hace algunos días participé en un encuentro debate efectuado sin exclusiones onerosas con el propósito de escuchar y debatir una disertación dictada magistralmente por el joven intelectual cubano Julio César Guanche sobre el tema “El lugar de la ciudadanía, Participación política y República en Cuba”. El esperanzador evento fue convocado por la Revista católica Espacio Laical en el ámbito histórico del vetusto edificio del antiguo Seminario San Carlos ubicado a la entrada de la Bahía de La Habana; “Casa sagrada” de la Patria cubana, en donde los presbíteros José Agustín Caballero, Félix Varela y una pléyade de cubanos ilustres soñaron a Cuba y sembraron las bases esenciales de nuestra identidad nacional.
Allí nos reunimos cubanos y cubanas de las más diversas ideas, confesiones, signos y tendencias. Me sentí muy feliz y verdaderamente emocionado de encontrarme con amigos, amigas, compañeros y compañeras de muchos años cargados de canas, arañazos y avatares, algunos de los cuales hacía tiempo que no veía; así fue que hubo alguien muy apreciado por su valía y arrojo personal que se me acercó para recordarme cuando ambos estábamos en la UJC y yo visitaba las instancias provinciales de la organización juvenil, muy en especial a la antigua provincia de Las Villas dónde ambos nos conocimos; fue un recuerdo inolvidable de la historia común y de nuestros sueños, algunos de los cuales hoy están truncados.
Participaron además junto a los que teníamos más edad, jóvenes pujantes y apasionados con insomnes pupilas agudizadas para escudriñar en nuestro pasado, presente y futuro. Aquello resultó ser un encuentro de generaciones diversas que enriqueció nuestras almas con la convicción que siempre será posible dialogar y concertarnos en la diversidad de origen, ideas y funciones sociales. Estaban con nosotros también personalidades públicas y reconocidas, profesionales ilustres algunos de los cuales han cargado con estigmas y exclusiones por causas de sus ideas y criterios, así como destacados intelectuales incluyendo a profesores universitarios, y profesoras egregias de historia cuya sola presencia nos emociona, además de amigos y compañeros de viaje en pos del Socialismo Participativo y Democrático, jóvenes inquietos de la Red Protagónica del Observatorio Crítico, hermanos en la fe, católicos, católicas y focolares muy comprometidos con su labor pastoral laica y muchos más de diversas creencias y concepciones filosóficas junto con no creyentes convencidos de sus ideas.
Todos formamos un conjunto básico con extendida esencia fundacional de los gérmenes de una sociedad civil de presente y futuro. Y, valga mi redundancia de la palabra todos, que considero tan necesaria hoy para cualquier encuentro, diálogo o actividad social entre cubanos y cubanas de la índole y especificidad que sea. Nuestros anfitriones fueron los integrantes del Equipo de la Revista Espacio Laical junto con el Rector del Centro Cultural Félix Varela, recientemente asentado en la vieja joya arquitectónica que se alza a un costado de la Catedral de La Habana. Ellos velaron solícitamente por los más pequeños detalles para que nos sintiéramos bienvenidos y fraternalmente acogidos en lo que se me asemejó a un cenáculo en donde el Espíritu de Dios nos iba a confirmar a creyentes y no creyentes con el fuego de la verdad, de la justicia, de la Paz y del amor.
Lo que les expongo a mis lectores no es un rutinario y simple derroche de sentimientos y adjetivos, eso sería poco práctico en nuestras circunstancias socio políticas actuales. Mi propósito es describir la posibilidad objetiva y subjetiva demostrada en este encuentro convocado por Espacio Laical, de realizar el diálogo de todos con todos por el que tantas veces he abogado. Lo que hicieron los anfitriones fue una demostración práctica de cómo podría comenzar a realizarse ese imprescindible diálogo de todos con todos, que necesariamente tendría que desarrollarse en diversos ámbitos con la mayor diversidad de temas y participantes posibles, porque son muchos, muy complejos y diversos los problemas que nos aquejan sobre los cuales deberíamos manifestarnos activamente y ser escuchados por las instancias de poder todos los cubanos sin excepciones, ya sea que vivamos adentro o afuera de nuestras fronteras geográficas. Son problemas que nos atañen a todos y todos tenemos el derecho de manifestarnos, plantear opiniones y proponer soluciones. (Continúo reiterando el vocablo “todos” porque quizás posea un efecto mágico para las soluciones efectivas).
La conferencia de Guanche constituyó una disertación académica de profundas concepciones intelectuales e históricas, porque se fundamentó en las esencias primigenias filosóficas, políticas, económicas y sociales en general que caracterizaron el surgimiento y el ejercicio práctico de la democracia en la Antigua Grecia. En su desarrollo el disertante planteó además como característica básica una sostenida comparación con las concepciones democráticas que en la historia republicana de Cuba, desde el surgimiento de nuestra nacionalidad hasta el presente inmediato se han manifestado jurídica y prácticamente en nuestro país; lo cual en mi opinión por su profundidad y comprensible exposición, fue de muy especial importancia para el análisis de los principales problemas que al respecto de estos fundamentales temas afectan en la actualidad la vida económica, política y social de los cubanos en general, ya sea adentro o en el exterior del país.
La disertación de nuestro joven expositor estuvo enriquecida y complementada por muchos de los que asistimos. Puedo decir que se convirtió en un análisis colectivo, enriquecedor, valiente y expresivo de la valiosa diversidad de pensamiento allí reunida; expresada por demás con el ánimo de aportar soluciones efectivas en lo conceptual y lo práctico concreto. En general las intervenciones planteadas por lo asistentes estuvieron caracterizadas por un significativo realismo político a partir de las coyunturas histórico sociales que estamos viviendo los cubanos de hoy. En consecuencia, considero que lo verdaderamente admirable es que los de Espacio Laical se hayan propuesto llevarlo a cabo, porque ellos no cuentan con las suficientes posibilidades materiales para completar una más amplia participación nacional con vistas a solventar las profundas brechas que hoy nos separan a los cubanos de adentro y de afuera del país. No obstante pasando por encima de esas dificultades lo convirtieron en una realidad admirable.
Saludo el esfuerzo, la valentía y la honestidad de sus propulsores. Apoyo y me regocijo porque se repita y porque se convierta en un nuevo ámbito de diálogo, como lo es el Aula Fray Bartolomé de las Casas de los dominicos del Vedado habanero y otras iniciativas al respecto de la Iglesia Católica Cubana como han sido las semanas católicas de la cultura. Quizás en una próxima crónica continué comentando este importante encuentro. Así lo pienso y así lo afirmo en coincidencia con otros compañeros y amigos que participaron en este encuentro. Albricias por la iniciativa de Espacio Laical. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto! el lunes 11 de julio del 2011
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=101486

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