Sergio Lazaro

Las polarizaciones y la solidaridad

Hace algunos días recibí una información sobre un proyecto de solidaridad con Cuba dedicado a fortalecer la Soberanía Alimentaria y el Desarrollo Local de la población cubana, coordinado entre varias ONG españolas y el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, MPDL de España, de cuya Revista Tiempo de Paz formo parte de su Consejo de Redacción y me ejerzo como su Corresponsal Permanente en Cuba. En este sentido, debo decir que las organizaciones implicadas se plantearon realizar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un evento de sensibilización con dos temas muy interesantes: “Cuba y sus cambios. Nuevos escenarios y retos para las relaciones políticas y de cooperación con la UE”; así como “Impactos de las reformas cubanas en el mundo rural, el desarrollo local y la equidad de género, y efectos en las agendas de la cooperación y la solidaridad”.Con independencia del contenido específico de estas exposiciones y del debate que hayan suscitado, lo que por causa de mi permanencia en La Habana, no lo he podido evaluar en detalles, la noticia me ha suscitado algunas consideraciones de fondo que quiero exponer, referidas a los conceptos básicos que dan fundamento a este hecho en sí mismo, porque la solidaridad junto con la fraternidad constituyen en mi criterio principios esenciales de las relaciones entre los pueblos del mundo que van más allá de los sistemas políticos, económicos y sociales así como de los gobiernos que los representan.
Me refiero a un hecho de solidaridad y fraternidad entre los pueblos español y cubano que no debería ser cuestionado en función de las contingencias políticas del momento. Lo estimo plenamente justificado aún por encima de esas contingencias actuales por muy justas que se consideren, específicamente en el caso de la población cubana asentada dentro de nuestro territorio nacional e inmersa en grandes privaciones, angustias y penurias de índole espiritual, moral, política y económica. En tales circunstancias y coyunturas, debo expresar que el pueblo de Cuba tiene pleno derecho a subsistir en la medida que el tiempo transcurre inexorablemente y las expectativas existenciales de cada cual se van consumiendo de acuerdo con la ley básica de supervivencia que nadie puede eludir.
Planteo un concepto fundamental que considero debería ser explícitamente esclarecido, porque muchas veces las polarizaciones enquistadas determinan que se olviden los derechos de vida del pueblo que permanece dentro de nuestras fronteras geográficas y se nos trata como si fuéramos fichas de un ajedrez político, inertes y se nos niega como parte de esas confrontaciones el derecho a comer, calzarnos, vestirnos y desarrollarnos. Esto en mi opinión, es consecuencia de una concepción esquemática de las polarizaciones que en espiral creciente se agudizan entre nosotros los cubanos, incluyendo también a los que son partidarios de una parte o de la otra, y que sin ser cubanos participan en nuestras contingencias socio políticas en función de sus ideas y de sus intereses políticos, económicos y personales.
El propósito de provocar por hambre y desesperación una acción del pueblo en contra de los problemas que lo aquejan, constituye un subproducto importado de la práctica sostenida durante muchos años por el Bloqueo genocida y por la guerra económica establecida contra el sistema socio político cubano. En definitiva, considero que en su conjunto resulta ser un presunto remedio controvertido peor que la enfermedad, porque lastima y mata a quienes se plantea redimir. Creo que estas acciones de quienes le niegan sus derechos de subsistencia a la población del país, que por demás no es el gobierno cubano, son tan injustificables como las del Bloqueo de los gobiernos norteamericanos. Considero que un cambio por muy justo y positivo que se pudiera considerar nunca debería intentarse forjar con el hambre, el sufrimiento, las angustias y la muerte del pueblo que se plantea redimir. Hacerlo sería una contradicción flagrante.
La persona y el pueblo son lo más importante a tener en cuenta dentro de los sistemas socio políticos y por tanto su derecho a alimentarse, curar sus enfermedades y en definitiva a subsistir es inalienable y, nadie tiene potestad moral para violarlos. En consecuencia, debería ser excluido cualquier escamoteo de la vida de la población como parte de las opiniones encontradas, los enfrentamientos y las contingencias de índole política, económica y social, porque sería tanto como agredir al sujeto que se plantea defender.
Entender y compartir esta concepción esencialmente humanística es una actitud consecuente, intrínseca con los propósitos de resolver los problemas mediante el diálogo civilizado, el reencuentro y la reconciliación que muchos estamos preconizando como alternativas al enfrentamiento fratricida y a los derrumbes totales que podrían crear una crisis humanitaria de proporciones colosales, que a nadie habrá de beneficiar porque con tierra arrasada y con una población diezmada por las necesidades, el hambre y los exterminios bélicos se convertiría cualquier solución en una victoria pírrica.
Por otra parte debo decir, que la política del insulto, la descalificación y el ataque contra las personas como respuesta a sus opiniones y criterios públicamente expresados, valida de una parte y de la otra el uso de la fuerza y de la represión sobre quienes opinen diferente. Una premisa básica para los que estamos interesados en los problemas cubanos, debería ser en mi opinión el respeto por todos sin excepción de las opiniones diferentes, lo que efectivamente nos posibilitaría avanzar hacia un futuro de concordia, paz, justicia, equidad y desarrollo en pos de una república en la que quepamos todos.
Apoyo pues estas acciones de solidaridad y fraternidad con el pueblo cubano que se plantean realizar mediante la aprobación y la ejecución del Convenio de Soberanía Alimentaria y Desarrollo Local en Cuba, proyectado por las ONG españolas ACSUR-Las Segovias, Mundubat y el MPDL con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que en definitiva puede convertirse en un importante factor de apoyo a los campesinos, cooperativistas y emprendedores en general quienes constituyen una acción importante de desarrollo para los cambios positivos que necesitamos . Así lo afirmo y así lo publico. fsautie@yahoo.com
Publicado en Por Esto¡ el martes 21 de junio 2011
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=97379

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