Sergio Lazaro

¿Razones para preocuparse?… Sí, y muchas…

Crónicas cubanas
Hace algunos días un sacerdote amigo a quien distingo y aprecio muy especialmente por su valentía y dignidad pastoral, expresó como parte de sus comentarios antes de la bendición final a los que asistíamos a la Eucaristía de aquel domingo a que me refiero, que estaba muy preocupado porque veía dureza en la mirada y en los rostros de muchos de los que iban a su Parroquia o se encontraba por la calle. Nos dijo que eran miradas de angustias, preocupaciones e incluso desesperación.
Sus referencias son del barrio de Los Sitios en el municipio de Centro Habana, que es una zona de mucho hacinamiento y pobreza en medio de nuestra Capital. A los planteamientos de mi amigo, en mi opinión, no es posible negarle fácilmente sus fundamentos ni su veracidad; porque bastaría un breve recorrido por nuestro entorno, para comprobarlos objetiva y subjetivamente; sólo habría que mirar detenidamente a los transeúntes y vecinos. En consecuencia, puedo decir a plena responsabilidad que confirmo lo que nos dijo aquel cura cubano inquieto y bondadoso como parte de sus  reclamos planteados siempre alto y claro con su lenguaje habitual incisivo y justo, porque vivo en Centro Habana y también aprecio sus preocupaciones.
Por otra parte, en este orden de pensamiento, reiteradamente aparecen ante nosotros, vivas y activas, las resistencias de las fuerzas retardatarias que actúan dentro de nuestra sociedad cubana actual; fortalecidas y amparadas durante muchos años por un pensamiento único sacralizado, que no ha permitido ni permite aún, la menor duda ni discrepancia sobre su política triunfalista que constantemente pregona logros, soluciones y ventajas contrastadas con un mundo exterior que día a día los noticieros locales nos repiten hasta el cansancio que se está cayendo a pedazos.
Puedo decir entonces, que considero que existen verdaderas razones para preocuparse y muchas; porque incluso ante esas angustias manifiestas, controvertidamente aparecen escamoteos, y zancadillas burocráticas de índole político, económico y social, dirigidas ahora en contra de los esfuerzos que han comenzado a tratar de ponerse en práctica como resultado del VI Congreso del Partido, a los efectos de buscar soluciones para nuestros problemas que, aunque resultan insuficientes en calidad y cantidad, de realizarse concretamente concertarían la esperanza y el estímulo para continuar adelante,
 generando sinergias sistémicas propiciadoras de nuevos y más profundos cambios, reformas y soluciones importantes, urgentes e imprescindibles, que ya no aguantan más como se diría en lenguaje popular cubano.
Las angustias más agudas y los desencantos desmovilizadores se manifiestan principalmente en el pueblo de a pie, que en su mayoría no cuenta con remesas externas de familiares o amigos y que tampoco tiene las posibilidades accesibles, laborales o de otra índole, que poseen limitados sectores de trabajadores y determinadas personas para acceder a los pesos convertibles en que son vendidos los productos de primera necesidad, o a los precios en pesos cubanos calculados por la escala de pesos convertibles que también convierten en inaccesibles a muchos de esos productos. Con una visita a los agros, a las bodegas o a los comercios de cualquier lugar de La Habana o del país en general, se pueden verificar estas afirmaciones y comentarios que escribo referidos a la preocupación de mi amigo cura, cubano genuino y místico de tiempo completo.
Pero considero que hay más razones aún para preocuparse, porque aparecen recurrentes enfrentamientos abstractos y polarizaciones personales de diversos signos, agudizadas en una espiral ascendente que enfrentan a unos contra otros de manera ciega, sin ir a lo profundo de los problemas que son lo verdaderamente determinantes, incluyendo actos de repudio que complican mucho más el ambiente. Todo esto acompañado de una práctica de exclusiones por cualquier causa, muy en especial por motivo de los miedos conservadores, de los rencores íntimos, de los pases de cuenta, así como de las desconfianzas generalizadas de unos hacia los otros, las que vivo en carne propia.
En mi crónica publicada en POR ESTO! con el título “PARA DERROTAR A LAS FUERZAS RETARDATARIAS” (*), yo insisto y considero con mucha preocupación que si en definitiva estas fuerzas retardatarias que hoy se mueven activamente en nuestros medios sociales para frenar los cambios y reformas complicando las cosas aún más de lo que están, continúan activas, fuertes y vigentes en nuestros ámbitos locales y/o nacionales, entonces podríamos seguir bordeando el precipicio y hundirnos definitivamente en el caos y la desolación. Esto podría eclosionar muy en especial si las personas no encuentran salidas a sus angustias y preocupaciones objetivas y subjetivas que hoy endurecen sus miradas y las expresiones de los rostros.
En mi opinión, los caminos son los del diálogo, el reencuentro, la reconciliación entre todos los cubanos y considero que con realismo político y los pies puestos sobre la tierra deberíamos apostar decisivamente por los cambios y reformas que se están planteando, por insuficientes que puedan ser, porque abrirán en definitiva los movimientos indetenibles que tanto necesitamos; pero a la vez considero que sin derrotar moral y políticamente a estas fuerzas retardatarias y burocráticas presentes en nuestra sociedad, todo sería muy complicado, difícil y costoso política, económica y socialmente.
Finalmente reitero mis sentimientos a favor de desarrollar una República en la que quepamos todos y a favor de un socialismo humano, participativo y democrático que nada tiene que ver con la centralización, el autoritarismo y el estalinismo que son causa de nuestras angustias y preocupaciones. Así lo pienso y así lo afirmo. fsautie@yahoo.com Publicado el lunes 3 de octubre del 2011.
*http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=117534

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