¡Hablaron claro!

¡Ayer oí a Murillo en la TV hablando claro! No es la primera vez que un funcionario del gobierno lo hace, pero es la primera vez que lo hace con tanta diafanidad, reconociendo las culpas de tirios y troyanos, antes, la culpa se la echaban sólo al pueblo,…, ayer oí que era de todos, y en justas proporciones a las cuotas de poder de cada cual.
¡Algo se mueve en Cuba! ¿Te has dado cuenta? ¿Has hecho algo en consecuencia? ¡El bien de Cuba es también tarea tuya!

Casi tres mil alegrías inesperadas

Mons. Jorge Serpa durante su homilía en el Estadio
Mons. Jorge Serpa durante su homilía en el Estadio

Ayer el periódico Granma publicó una nota oficial en la que se anuncia el indulto a casi tres mil presos con ocasión de la celebración de los 400 años del hallazgo  de la imagen de la Virgen de la Caridad. ¡Bendito sea Dios! Mi familia y yo nos alegramos en el alma.
El indulto atiende a una solicitud hecha por Mons. Jorge Enrique Serpa Pérez, Obispo de Pinar del Río, durante la misa en el Estadio Capitán San Luis, el pasado 30 de octubre, como parte de la Peregrinación de la bendita imagen por esta Diócesis. La iniciativa fue luego respaldada por toda la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
La Iglesia en Cuba siempre ha estado atenta a las necesidades del pueblo, ahora, como parte de los nuevos diálogos, está más presta a promover iniciativas en la que participan las autoridades, las cuales resultan en beneficio de todos. ¡Gracias Padre Jorge!

La sonrisa de Dios

tamb1Por el camino que lleva a Belén
Yo voy tocando con mi viejo tambor
Nada mejor hay que yo pueda ofrecer
Su ronco acento es como un canto de amor,
Al redentor…, al redentor:
Cuando Dios me vio tocando ante Él,
Me sonrió…
¿Cuánto vale la sonrisa de Dios? ¿Cuánto vale esa presencia misteriosa que hace que las cosas salgan bien? que nos hace alegrarnos a pesar de todo,…, que nos hace vivir en nuestro pellejo y hacer más llevadera la vida de los otros…
¡No tiene precio! ¿Verdad? Pues el tamborilero logró esa sonrisa ofreciendo lo mejor de sí, aunque fuera el ronco acento de un viejo tambor.
¿Aprendiste a dar lo mejor de ti? ¡Aprende!, para que veas la sonrisa de Dios, yo la he visto, como aquel tamborilero de la vieja canción.
Del camino que hagas en el Belén de la vida, mostrando al mundo lo mejor de ti, dependerá tu felicidad en esta Navidad. ¡Yo te deseo lo mejor del mundo!