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La sonrisa de Dios

tamb1Por el camino que lleva a Belén
Yo voy tocando con mi viejo tambor
Nada mejor hay que yo pueda ofrecer
Su ronco acento es como un canto de amor,
Al redentor…, al redentor:
Cuando Dios me vio tocando ante Él,
Me sonrió…
¿Cuánto vale la sonrisa de Dios? ¿Cuánto vale esa presencia misteriosa que hace que las cosas salgan bien? que nos hace alegrarnos a pesar de todo,…, que nos hace vivir en nuestro pellejo y hacer más llevadera la vida de los otros…
¡No tiene precio! ¿Verdad? Pues el tamborilero logró esa sonrisa ofreciendo lo mejor de sí, aunque fuera el ronco acento de un viejo tambor.
¿Aprendiste a dar lo mejor de ti? ¡Aprende!, para que veas la sonrisa de Dios, yo la he visto, como aquel tamborilero de la vieja canción.
Del camino que hagas en el Belén de la vida, mostrando al mundo lo mejor de ti, dependerá tu felicidad en esta Navidad. ¡Yo te deseo lo mejor del mundo!

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