Sergio Lazaro

El aspecto humano del tema migratorio cubano

Con la no derogación esperada de las prohibiciones absurdas que caracterizan a la política migratoria cubana, innumerables familias han sido defraudadas porque, además de ellas en sí mismas, los emigrados cubanos que son sus familiares, amigos y vecinos, se encuentran en un especial estado de indefensión jurídica para viajar y/o regresar definitivamente a su país de nacimiento y reunificarse o reencontrarse con los suyos. Si los turistas extranjeros pueden comprar libremente una visa cubana en las agencias de pasajes, no es justificable que los cubanos tengan las limitaciones y prohibiciones que no se plantea a los turistas extranjeros. ¿Es que, acaso, los únicos posibles enemigos son los mismos cubanos? Las tasas, costos y gravámenes que tiene que pagar cada cubano por las tramitaciones de permisos de viaje o de permanencia en el extranjero son muy altos; y, el trámite de la carta de invitación que hay que pagarlo casi siempre doble, pone en manos de los extranjeros o de quienes viven en el exterior las posibilidades de viajar de los cubanos residentes en el país. ¿Hasta cuándo se van a mantener estas situaciones injustas y discriminatorias? ¿Cuáles son las razones o fuerzas silenciosas que detienen los intentos por resolver un problema que nos afecta a todos? ¿A qué se le tiene tanto miedo? El daño con estas dilataciones podría llegar a consecuencias irreparables. La espiritualidad consubstancial de los conjuntos humanos es una realidad innegable y, en este asunto, se está actuando contra natura. Así lo pienso y así lo afirmo, con el ánimo de que los problemas se resuelvan.

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