Sergio Lazaro

SI TENGO UN CORAZÓN COMPASIVO…

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado
por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la
extendió y su mano quedó curada.
Marcos 3, 5
Cuando Jesús me mire ¿cómo encontrará mi corazón?

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