El día del Juicio, la reina del Sur se levantará contra los hombres de esta
generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra
para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que
Salomón.
Lucas 11, 31
¿Busco y escucho con atención la Palabra de Dios?

Julia

juliaJulia es del Partido, recibió de niña la fe de sus padres, pero “la situación”, los alejó a todos de la Iglesia. Ahora ha vuelto, “es como si siempre hubiese estado aquí, quiero prepararme para los sacramentos” – me dijo un día y la llevé a ver al sacerdote.
Hace tiempo en que el PCC se autodenomina “laico” aunque no renuncia a su basamento marxista. Lo más importante es que en las reuniones ya no se habla de ateísmo, y en muchos casos se concentran en “resolver los problemas que afectan a todos”, según me ha dicho Julia. Falta un buen camino por andar en términos políticos en Cuba, pero Julia es un signo de esperanza.

Arreglar el mundo

Carlos es un buen maestro y es un tipo fácil para las relaciones humanas. El fin de semana pasado, en una fiesta de 15, coincidió con unos amigos que hacía tiempo no veía y comenzaron a hablar de sus “hazañas”, uno de ellos le dijo:
-Y tú, si no te hubieses dedicado a arreglar el mundo, fueras millonario
-¿Por qué lo dices? Yo no vivo mal
-Con el Inglés que sabes, si dieras clases particulares ganaras muchísimo dinero, o si te hubieses ido para Angola a dar clases, ya tuvieses un carro, y ni te cuento si te vas para el norte…
-Ahhh, ya te entiendo, mira, el otro día el padre de una de las niñas que atendemos me dijo que su hija ya “es gente, porque antes estaba desahuciada en un rincón en la casa, y nosotros la ayudamos a levantarse…” ¿qué precio tiene eso compadre?
-Eso no tiene precio para ese padre, pero a ti no te pagan lo que eso vale.
-Ya lo has dicho, no pueden pagármelo ni aquí ni afuera, porque no tiene precio, sin embargo el bien que este trabajo hace a mi familia y a mí tampoco tiene precio.
Carlos y la esposa trabajan en un proyecto de la Cáritas Cubana para la atención a niños discapacitados.

Quitar las tejas

¡Qué fé tenía el paralítico y los que lo llevaron a ver a Jesús !
No se podía entrar, cualquiera hubiese dado media vuelta y le hubiese ahorrado al paralítico más incomodidades.
Pero ellos no se dieron por vencidos, miraron hacia los lados, hacia abajo, y hacia arriba y ahí vieron la oportunidad… Subieron al techo, quitaron las tejas y le bajaron al paralítico a Jesús.
Viendo aquella fé, Jesús le perdonó los pecados y lo curó. A los escribas no les gustó porque ¿quién es alguien para perdonar pecados?. Sin embargo Jesús no es un curandero, Él sana a la persona completa, no sólo al cuerpo, porque los pecados aprisonan más que un cuerpo paralizado.
«¡Cuba está necesitada de personas como aquellos que quitaron las tejas para que Jesús levantara al paralítico!. Personas que no se queden en la dificultad y que busquen alternativas» -así dijo mi Obispo el domingo en la misa y tiene razón.
La realidad es muy dura, y siempre habrá «escribas» que no estén de acuerdo, pero por cada paralítico que se levante…, Cuba se levanta un poquito, porque lleva a otros a hacer lo mismo, a ver distinto y a actuar mejor, sobre la misma realidad.

Perder la vida

Ayudar a los que sufren, ocuparse de otros, tratar que sea mejor lo que
me rodea: el trabajo, el barrio, la Iglesia, Cuba… Para muchos eso es
“coger lucha” inútilmente pues “la vida es una sola y hay que pasarla lo
mejor posible”. Las lecturas de hoy de hoy (Marcos 8,34-38.9, 1 y
Santiago 2,14-24.26) son claras en ese sentido: tratar de vivir sin que
importen los que sufren no es ganar la vida, sino perderla, pues en
efecto, la vida es una sola, pero es eterna y para acceder a ella hay
que saber vivir al estilo de Dios, a quien sí le importan los demás. A
la vida que no lleva ese estilo, los cristianos, hace siglos, le
llamamos infierno.