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del Decálogo de la Libertad, segundo mandamiento

Segundo mandamiento: «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí.» (Éxodo 20,2)
Serás libres si no equiparas nada con Dios: ni al dinero, ni a un dirigente político, ni al cura, el jeque o el pastor, ni a ningún grupo, ni siquiera a tu familia o a ti mismo. Si pones a Dios en su lugar, entonces todas las demás realidades de tu vida irán a su sitio, porque Él actúa en todas ellas, sólo tienes que descubrirlo y colaborar. Dios quiere que seas libre para vivir intensamente y a tu medida, pero haciendo el bien. Dios es ante todo libertador, fíjate como se autodefine: “el que te sacó de la casa de servidumbre”. De manera que toda recomendación que viene de Él no tiene otro objetivo que mantener y ampliar la libertad conseguida por iniciativa Suya.
foto: Annette Pichs

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