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Preside el Cardenal Jaime Ortega misa de exequias de Oswaldo Payá

“La participación en la vida política de la nación es un derecho y un deber del laico cristiano”
El Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de la Habana, concelebró la misa de exequias de Oswaldo Paya Sardiñas, con los obispos Álvaro Beyra, de la diócesis Bayamo-Manzanillo, Alfredo Petit y Juan de Dios Hernández, auxiliares de La Habana, junto a otros sacerdotes de esta diócesis, en la mañana del 24 de julio, en la Parroquia El Salvador del Mundo de El Cerro, de cuya comunidad era miembro la familia Payá-Acevedo. Estuvieron presentes, además de su esposa, hijos y amigos: religiosos, religiosas y laicos de varias diócesis, así como representantes del Cuerpo Diplomático y periodistas de diversos medios internacionales.
El féretro de Payá estaba colocado frente al presbiterio, adornado con flores y acompañado de una fotografía. Sobre éste estaba la bandera cubana y un ejemplar de un pequeño volante del Proyecto Varela que había sido repartido por el Movimiento Cristiano Liberación durante en tiempo en que se promovió su firma. El ambiente que se respiraba en la iglesia era de recogimiento y oración, la liturgia de la Palabra fue cuidadosamente escogida, y los cantos fueron animados por el coro parroquial acompañado de guitarra.
Durante la homilía, Mons. Jaime expuso de forma sentida, simple y poética la enseñanza cristiana sobre la muerte, y la plenitud final de nuestra vida en Dios, que es amor. Recordó la época en que conoció a Oswaldo y asistió a varias de sus tertulias en aquella misma iglesia. “Oswaldo tenía una clara vocación política, y esta, como buen cristiano, no lo alejó de su fe ni de su práctica religiosa. Al contrario, siempre buscaba en su fe la inspiración para su opción política”-dijo, y añadió que “la aspiración a participar en la vida política de la Nación es un derecho y un deber del laico cristiano”, como forma de transformar el mundo según la enseñanza del Evangelio. El Cardenal hizo referencia al Magisterio de la Iglesia, especialmente al del Papa Benedicto XVI en La Habana: “Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la edificación de sus libertades fundamentales (…)”. También el Arzobispo explicó la manera en que la Iglesia entiende el compromiso político los laicos en virtud de su vocación, en virtud de la cual Oswaldo “… vivió el papel desgarrador de ser un laico cristiano con una opción política en total fidelidad a sus ideas sin dejar de ser fiel a la Iglesia hasta el día final de su vida” -dijo.
Al finalizar la misa Mons. Jaime Ortega leyó un mensaje de condolencia del Papa Benedicto XVI que hizo llegar a través de Mons. Angelo Becciu, Sustituto para la Secretaría de Estado de la Santa Sede, quien fuera Nuncio Apostólico en Cuba. En el mensaje el Santo Padre “eleva fervientes plegarias a Dios por el eterno descanso de los difuntos y le pide que conceda consuelo y fortaleza a cuantos en la hora de tristeza lloran tan irreparable pérdida”, e impartió para ellos la Bendición Apostólica.
Luego Rosa María Paya, hija de Oswaldo, leyó una declaración en la que agradeció a la Iglesia que los “arropaba” en estos momentos duros, como lo hizo en otras ocasiones, así como a muchos amigos en Cuba y su diáspora. “Mi padre vivía para su familia y entregó su vida a la causa de la libertad”-dijo, además de responsabilizar al gobierno cubano con la integridad física de su familia, y de asegurar que buscaría esclarecer los hechos con el espíritu que siempre caracterizó a su padre: “…nuestra mayor victoria es que no tenemos odio en el corazón”-citó. También Ofelia Acevedo, esposa de Oswaldo, leyó una declaración a Nombre del Movimiento del cual es co-fundadora hace más de 25 años. En el mismo brindaron una visión sobre los cambios que necesita nuestro país, y reafirmaron su compromiso de contribuir a éstos desde “la lucha por los derechos del pueblo cubano” de manera incluyente y pacífica.
El féretro fue trasladado desde la iglesia al cementerio de Colón, acompañado por muchos de los participantes en diversos vehículos, allí recibió cristiana sepultura.
Desde el momento de conocerse lo ocurrido, los sacerdotes Juan Elizalde y Manuel González de la diócesis de Bayamo-Manzanillo estuvieron presentes junto a los damnificados. Manuel Gonzales y otros dos laicos acompañaron a los cadáveres hasta entregarlos a sus familiares.

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