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Julia


Julia quería que «el humo bendito»  tocara su cuadro con la Caridad del Cobre: «es que la bendición viene de la Iglesia mi’ jo…» Me dijo cuando la tomé del brazo para ayudarla a acercase al acólito que llevaba el incienso que encabezaba la procesión. «Esa es mi Madre, siempre me ayuda…»-concluyó.
Eso es la Virgen del Cobre para los cubanos, una puerta hacia lo sagrado. Toca a los cristianos ofrecer el testimonio para que la gente cruce el dintel y encuentre al Dios Vivo, a Quien el «humo bendito» nos recuerda.

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