Gracias Benedicto XVI

Gracias Santo Padre. Por haber estado en Cuba.
Por hablarnos de la libertad y del amor que actúa.
Por mostrar al mundo que el poder es un servicio
y que siempre hay maneras de trabajar junto a Dios,
aunque uno sea una «herramienta limitada».
Gracias por Twiter, Facebook, y por tus libros,
donde has mostrado al mundo el rostro del Dios
que sale a buscarnos con ilusión.

Tarea para la casa

por Carlos Amador Rodríguez
En un servicio de ACEPRENSA del pasado 15 de febrero reseñaron un artículo del teólogo Olegario González de Cardedal donde, a raíz de la renuncia de Benedicto XVI, expresaba sobre sus enseñanzas:
(…) “Se centró en las cuatro grandes palabras de la modernidad. La primera es la verdad (…) La Verdad cristiana es idéntica al Amor. Tal es su primera encíclica: Dios es amor’ (…) La segunda gran palabra es libertad, y refiriéndose a su relación con la naturaleza y el orden divino, mostró sus consecuencias éticas …. La tercera gran palabra es justicia, y a ella dedicó su tercera encíclica: La caridad en la verdad (…) La cuarta palabra es esperanza. Su segunda encíclica Salvados por la esperanza (…) responde a las preguntas: “¿Qué nos cabe esperar? ¿Es posible la esperanza para los seres finitos, mortales y además pecadores?” (…) Leer más

Vida de Parroquia

El jueves fui con mi familia a la exposición del Santísimo a las cinco de la tarde. Allí estaba la custodia con el pan consagrado, y decenas de personas orando. Venían del trabajo o la escuela, habían dejado a su enfermo un rato con un vecino, habían pospuesto la segunda jornada de trabajo para buscar el sustento… Allí estábamos, en silencio, cada uno con su propia procesión adentro. Ana Laura me dijo: “Yo recé por mi familia y mi maestra, y para que yo no vuelva a ser majadera. ¿Tú rezaste por tu amigo Tony que murió…, para que esté en el cielo…?” ¡Bendito sea Dios y la vida de parroquia!

Creo en Dios… Creador del cielo y de la tierra

Creo en Dios… Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible
El universo no es fruto de fuerzas ciegas que han dado lugar por casualidad  a toda la maravilla que nos rodea, y a lo que somos como personas. La evolución del cosmos, que ha dado lugar a las estrellas, a la tierra, a las mariposas de vivos colores, las flores, el ciervo de los arpes, la jutía conga y el majá de Santa María: es fruto de Dios. Por tanto la naturaleza no puede dominarse, sino disfrutarse, humanizarse y transformarse.
El Vedado habanero, la jungla neoyorquina y la muralla china, son  parte de los “bosques y arroyos” que el Señor nos dejó para que hiciéramos, Él quiso que le ayudáramos a terminar la Creación, la cual aun se mueve, no ha acabado.
Cuando estás en tu trabajo, en la escuela, o simplemente haciendo cualquier cosa, piensa que lo que sale de tus manos es un granito de arena nuevo en el Universo, en la Creación inmensa que Dios quiere compartir contigo, así que hazlo bien, con amor, y procura que sea para bien. Para que así, contigo, la creación sea aun más hermosa y admirable.

Benedicto XVI, el Magno

por Mons. Antonio Rodríguez Díaz, Director de la Revista Vitral
de la Diócesis de Pinar del Río

Diócesis de Pinar del Río, 14 de febrero de 2013.
En la Iglesia, solamente cuatro hombres llevan el título de Magno. Dos de ellos fueron papas: San León y San Gregorio. Los otros dos fueron obispos y grandes teólogos: San Basilio y San Alberto. Curiosamente a los dos máximos teólogos de la Iglesia: San Agustín y Santo Tomás de Aquino, no se les ha llamado Magno. El Pontificado de Benedicto XVI; pero más aún, la decisión de su renuncia (dado el inmenso significado que expresa) lo convierten en grande.
La noticia de la renuncia del Papa resultó inesperada; máxime cuando desde hace 600 años esto no ocurría en la Iglesia. Seis años antes de su muerte, muchas voces en la Iglesia expresaban la posibilidad de que Juan Pablo II, caracterizado su Pontificado por su eficiente labor, renunciase. El evidente deterioro de su salud corporal apuntaban a esta posibilidad, sin embargo, no lo hizo.
Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) había llegado al pontificado con la avanzada edad de 78 años. Superaba así, al Beato Juan XXIII, quien con 77 años inició su papado. El Papa Ratzinger expresó desde el primer momento, que él sabía que el tiempo de su pontificado no sería largo; esto era obvio, dada su avanzada edad. No imaginamos el hecho de la renuncia. Leer más

SI LE PIDO COMO MI PADRE QUE ES…

No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Mateo 6, 8
¿Cómo es mi oración: de negocio «te doy y me das», de chantaje «si no me lo concedes…» , de fuerza «si de verdad existes…», o de hijo confiado «si es tu voluntad y lo que quieres para mí…»?