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Vida de Parroquia

El jueves fui con mi familia a la exposición del Santísimo a las cinco de la tarde. Allí estaba la custodia con el pan consagrado, y decenas de personas orando. Venían del trabajo o la escuela, habían dejado a su enfermo un rato con un vecino, habían pospuesto la segunda jornada de trabajo para buscar el sustento… Allí estábamos, en silencio, cada uno con su propia procesión adentro. Ana Laura me dijo: “Yo recé por mi familia y mi maestra, y para que yo no vuelva a ser majadera. ¿Tú rezaste por tu amigo Tony que murió…, para que esté en el cielo…?” ¡Bendito sea Dios y la vida de parroquia!

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