SI SOY SU MENSAJERO…

Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. 2 Cor. 5, 20
¿Me siento mensajero del Señor delante de los demás? ¿Les hablo como intermediario suyo? ¿Me siento responsable de aquellos a los que debería hablar de Dios?