La ví

por Carlos Amador Rodríguez

El domingo pasado la ví.
Ya había escuchado de mujeres valientes con tozudez vestida de blanco que intentaban participar en Misa dominical en la Catedral de Bayamo y eran arrestadas por la policía e impedidas de llegar.
Y el domingo la ví, a una de ellas. No sé su nombre. La tenían en el asiento trasero del patrullero. callada, tranquila, como quien sabe lo que quiere. Y tuve miedo. Y calculé. Y el Señor me regaló la gracia de saludarla con una sonrisa y un agitar de manos. Y Lina también la saludó. Y ella sonrió serena agradeciendo el gesto.
Nó sé su nombre, sólo la saludé y el Señor me sonrió por aquello de que todo lo que hagan por uno de estos mis pequeños………

Un nuevo camino de hermandad y Amor


Del sur del mundo, de la parte izquierda del Atlántico, un jesuita, profesor y gran pastoralista, que saludó sencillamente a su feligresía, rezó un Padre Nuestro y un Ave María por su predecesor, y concedió indulgencia para presentes e internautas, fue elegido a la Sede de Pedro y se presentó como quien comienza un “camino de hermandad y amor”. ¡Dios te bendiga Padre Jorge Mario! ¡Cuenta con mis pobres manos Francisco I!
¡Felicidades mis hermanos!¡El Espíritu Santo ha dado una gran lección de universalidad de la Iglesia!.
Estoy Feliz en Cristo y América.

Un nuevo camino de hermandad y Amor


Del sur del mundo, de la parte izquierda del Atlántico, un jesuita, profesor y gran pastoralista, que saludó sencillamente a su feligresía, rezó un Padre Nuestro y un Ave María por su predecesor, y concedió indulgencia para presentes e internautas, fue elegido a la Sede de Pedro y se presentó como quien comienza un “camino de hermandad y amor”. ¡Dios te bendiga Padre Jorge Mario! ¡Cuenta con mis pobres manos Francisco I!
¡Felicidades mis hermanos!¡El Espíritu Santo ha dado una gran lección de universalidad de la Iglesia!.
Estoy Feliz en Cristo y América.

Ora por los cardenales

«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las fuerzas del infierno no prevalecerán sobre ella»(Mt 16,18)
Con estas palabras Jesucristo instituyó el papado hace dos mil años. La historia de este ministerio ha sido como la del propio Pedro: terquedad, debilidad y negación del propio Cristo, pero también servicio, decisión, y testimonio del Seños hasta las últimas consecuencias del martirio. Por voluntad de Jesucristo, siempre ha sido mayor el encargo de anunciar el Evangelio y la fidelidad a Dios.
¡A partir de ahora se está eligiendo un nuevo sucesor de Pedro!¡y los cardenales tienen la responsabilidad de ser dóciles a la voluntad de Dios!¡Ayúdalos con tu oración!