¿Resucitó? ¿Quién lo vio?

Me dijo Pedrito “yo creo que Jesucristo existió, está documentado que hizo milagros y muchas cosas que hoy perduran, y que lo mataron en una cruz, pero la resurrección… ¿la vio tanta ente como la muerte y las otras cosas?”. “Fue pública” –contesté. “El Resucitado se aparecía a los suyos donde quiera, andaba por los caminos, y era de carne y hueso…, pero no lo reconocían a primera vista, ni siquiera los apóstoles. Para reconocerlo era necesaria la fe, es decir, entrar en comunicación con Dios, ‘moverse’ en las coordenadas de lo divino, porque ya Jesucristo vivía en la Gloria de Dios, eso lo diferenciaba del aspecto que tenía antes en su vida pública antes de la muerte.” La fe no es sólo creer unas verdades, implica además tener unas prácticas de intimidad con Dios, y unas habilidades para reconocer su presencia en la vida cotidiana: eso hacía falta para reconocer al Resucitado que se paseaba entre la gente. Por eso muchos no lo vieron, por eso los discípulos de Emaús, sólo lo reconocieron al partir el pan, a pesar de haber caminado junto a Él conversando por varios kilómetros.(Lc 24,13-34) La esposa de mi amigo es cristiana bautista y él dice que “a estas alturas no voy a meterme en eso…” A partir de hoy voy a unirme a la oración que de seguro hace todos los días su esposa: ¡Señor que te conozca!. Pedrito es uno de los seres humanos más nobles y trabajadores que he conocido, el acceso a Jesucristo no le será extraño, cuando lo haga, sentirá Él que siempre estuvo ahí. No se puede ser cristiano por seguir un buen ejemplo o por simpatía por una comunidad, se es cristiano, sólo si se reconoce a Cristo como el Resucitado, es decir, como Dios mismo, como “el que vive (Ap 1,8)”. Sólo desde esa posición se pude hablar con Él, es decir, orar.