Solo, ya soy raro

¿Dónde esta la familia?¿… y las niñas?¿viniste solo? Así me preguntaron varias pesonas ayer en misa, porque no fui con Jana y las niñas. «Pasaron mala noche, tienen catarro…» -era la respuesta. Di gracias a Dios por mi familia, y caí en la cuenta de cuánto la gente valora una familia que sale a la calle y va a misa unida. ¡Te identifican con ella, te ven raro cuando vas solo! Esta realidad viene de Dios. En última instancia, por más que la voluntad y el amor humanos tengan un rol decisivo, sin la participación de Dios, no es posible la vida familiar estable. Dios mismo es una familia de tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las tres personas están tan unidas que son Un solo Dios, pero al mismo tiempo son distintas, así Cristo, una de estas personas, que vivio entre nosotros, nos lo dio a conocer.

La novedad de Dios nos da miedo

«La novedad nos da siempre un poco de miedo», dijo el Papa Francisco en su homilía de Pentecostés, «porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control». Por contraste «con una vida programada según nuestros esquemas», la llegada del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y sobre cada cristiano introduce novedades que cambian a veces por completo la propia vida…