¡Qué me lo demuestren!

-¡Yo quiero que un religioso me demuestre que Dios existe, y luego creeré!.-Su novia, que es católica, lo miro espantada, como quien se enfrenta a una realidad inamovible… -De la misma forma quiero que me demuestres que tu madre te ama.» -le respondí. -Vamos, eso está de más, cómo vas a dudar de eso. -Con la misma libertad con que dudas tú de Dios, ¡vamos, demuéstralo! -Todo el mundo sabe que las madres aman, se ve lo que hacen… -¿No te basta lo que ves hacer a tu novia y a sus amigos? -No es lo mismo… Me parece que la religión es un invento humano por la necesidad de creer…
Ese es el punto. Rafael no percibe el amor en lo que hacemos y somos los cristianos. Y por supuesto, está influido por tanta propaganda en contra del cristianismo, menos mal que aun no la han tomado contra las madres, aunque falta poco, dado el ataque continuo a la familia en los medios de difusión. Como Rafael piensan muchos jóvenes en Cuba y en el mundo. ¡Se pierden el maravilloso acceso a Dios!¡El amor de Dios está ahí, pero no pueden verlo ni disfrutarlo! La libertad de Rafael tiene la última palabra, pero el testimonio cristiano de quienes lo rodeamos, es clave.