¿Pagarle a Dios…?

Papito: ¿por qué le pagamos a Dios? Fue la pregunta de Alejandra cuando le di dinero para que echara en la cesta de la ofrenda en la misa. Por supuesto que le expliqué que no era para Dios, sino para sostener al sacerdote y a las obras de la Iglesia.
Pero lo importante aquí no es la pregunta, sino lo que la motiva: Para Alejandra, allí en la misa estaba Dios, aquella es su casa, y lo más importante, no le parecía que hubiese que pagarle. Para ella, de manera natural, Dios es gratuito, no está relacionado con aquello que se pueda comprar.
¡Dichosa tú niñita, porque eso no te lo hemos enseñado tus padres ni los catequistas, sino el Padre Eterno y Gratuito, que habita en medio de su pueblo!.

Jubilados trabajando

¡La jaba, …, la jaba de mandados…, a cinco pesos!
Era un señor mayor, evidentemente jubilado, era alto, de pose altiva, frente ancha, y cara de quien trabajó toda su vida, y no precisamente en algo simple. Usaba un anillo de compromiso y otro con una escuadra y un compás. Pero su mirada estaba cansada y triste.
¿Por qué un jubilado vende jabas en la esquina de un mercado?¿Por qué aquella vende maní, y aquel otro arrastra un carro de confituras? ¡Trabajaron toda su vida y su retiro no les da para vivir!
El Papa Francisco ha dicho que un gran problema del mundo de hoy es que los viejos y los jóvenes no encuentran lugar, los primeros no son escuchados y tienen que seguir trabajando, los segundos, no encuentran trabajo y no son tenidos en cuenta.
En Cuba, hay mucha tela por donde cortar en ambos temas.

Un hombre simple

Hoy la Iglesia celebra a San Diego de Alcalá, un fraile franciscano que murió en 1463. No era sacerdote, ni un hombre de muchas letras. Sin embargo fue un gran predicador y asistente de los pobres y excluidos, anunciando a Cristo en las periferias, no sólo en los suburbios, sino en los lugares ricos donde la falta de Dios se combinaba con la falta de salud y bienestar.
Lo que más he admirado de él es su simpleza. La vida de San Diego muestra que el Reino de Dios es de los sencillos, de aquellos que son capaces de quitarse del alma la hojarasca de este mundo para quedar frente a Él, y entonces mover montañas por la fe.
La Iglesia conoce de 6 milagros hechos por Dios, a petición de San Diego. Para mí, Diego siempre ha sido un amigo, que me ha ayudado muchísimo con su oración. Varios de los milagros que me han ayudado a vivir, tienen su sello.

¡Viva la Virgen de la Caridad!, ya vienen los mariachis…

El pasado 8 de septiembre me levanté muy temprano para participar en la jornada de la aurora en la Basílica Menor de la Caridad del Cobre, Santuario Diocesano de Occidente ubicado en Centro Habana, era su día patronal; y, lo que entonces viví, no puedo dejar de testimoniarlo. No me imaginé que pudiera manifestarse el abarrote de personas que me encontré allí a horas tan tempranas de la mañana en el siempre concurrido santuario habanero del barrio de Los Sitios, en donde hace ya más de cien años, por una de esas coincidencias históricas que hermanan a los pueblos, se veneran a la Patrona de Cuba en su advocación de la Virgen de la Caridad junto a la Patrona de México en su advocación de la Virgen de Guadalupe. Leer más