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¿Pagarle a Dios…?

Papito: ¿por qué le pagamos a Dios? Fue la pregunta de Alejandra cuando le di dinero para que echara en la cesta de la ofrenda en la misa. Por supuesto que le expliqué que no era para Dios, sino para sostener al sacerdote y a las obras de la Iglesia.
Pero lo importante aquí no es la pregunta, sino lo que la motiva: Para Alejandra, allí en la misa estaba Dios, aquella es su casa, y lo más importante, no le parecía que hubiese que pagarle. Para ella, de manera natural, Dios es gratuito, no está relacionado con aquello que se pueda comprar.
¡Dichosa tú niñita, porque eso no te lo hemos enseñado tus padres ni los catequistas, sino el Padre Eterno y Gratuito, que habita en medio de su pueblo!.

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