Sergio Lazaro

Si soy capaz de alegrarme

De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense”.  Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Mateo 28,9
¿La fe que tengo llena mi vida y la llena de alegría?

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