Basta la primavera

Le basta la primavera para florecer,
aunque tenga que hacerlo junto a un camino inmundo
por donde pasa gente pobre y apurada que casi nunca levanta la cabeza.
Así nos pasa también para con Dios:
El nos regala primaveras y oportunidades,
sin importarle nuestra cabeza gacha y nuestra prisa.
¡Bienaventurados los que levantan la cabeza
y hacen pausas para ver lo que se ofrece a la vera del camino!

(Cf. Mateo 5, 1-ss)

Si lo quiero

Le preguntó por tercera vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?”. Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería y le dijo:  “Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”. Juan 21, 17
Si hoy Jesús me preguntara  como a Pedro ¿qué le respondería?