El aviso del padre Roberto, un alerta para todos

La Basílica menor de la Virgen de la Caridad del Cobre en Centro Habana, santuario diocesano de la Patrona y Reina de Cuba, es, posiblemente, uno de los templos más concurridos y populares de la capital de todos los cubanos, donde los sentimientos de creyentes y no creyentes confluyen con una muy singular manera de expresarse, en medio de un barrio en el que por demás coexisten una fuerte presencia de los cultos sincréticos propios de la religiosidad popular cubana con el cristianismo, ya que a unas pocas cuadras, también se encuentra la Primera Iglesia Presbiteriana Reformada de La Habana, Leer más

Adorar


Adorar sana el espíritu, lo libra del miedo, del egoísmo, del arrastre del ambiente… y de otros mil males, como solía decir uno de mis formadores. Adorar nos sitúa en nosotros mismos. Pero hay que adorar a Dios vivo, no a otras cosas. Él quiso estar presente de manera especial en el pan de la Eucaristía, que es el pan y el vino que consagra el sacerdote en la misa: «Este es mi cuerpo», «El que come mi cuerpo tiene vida eterna» (Cf Mateo 26,26)
En Santa Clara, el obispo tiene un sitio muy especial para adorar, es un lugar donde la belleza y la solemnidad son un signo de la gloria de Dios, la que nos tiene reservada el Maestro, a la que se accede de forma anticipada y preciosa cuando adoramos.

Si aprovecho la oportunidad

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás. Lucas 11,29-32. ¿Soy consciente de que Dios me juzgará por mis actos?¿Soy consciente de que siempre tengo la oportunidad de convertirme, así como lo hizo la gente mala que vivía en Nínive?

Vivir de milagros

El milagro es obra de la fe, el trabajo duro y la Gracia de Dios. La vara de Moisés, sin gente terca, miserable y sedienta, no sería más que la vara de un prestidigitador que encanta y entretiene sin salvar nada (D.M Loynay, Poema XLI). Dios no necesita milagros, los hace para nosotros, cuando somos capaces de acceder a Él, mediante la oración.
¿Has pedido alguna vez a Dios lo imposible y has trabajado para ello? Yo sí, varias veces, aunque con miedo y recelo… Y he visto milagros, gracias a los cuales vivo.