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Cambio de mentalidad

Miguel Ángel es economista y da clases en un servicio de formación para pequeños empresarios que ofrece la Iglesia Católica. Su vecina Yordanka, en el 93 se quedó sin trabajo y  se había dedicado a preparar tamales con un maíz que le traía su primo de Alquízar…, le “volaban”. Pero en el 97 consiguió trabajo en una oficina y dejó los tamales. Ayer Miguel Ángel le preguntó a Yordanka que por qué no pasaba el curso y volvía a sus andanzas gastronómicas tan añoradas en el barrio: “…el otro día vi a tu primo en su camión descargando maíz en un mercado de Marianao”.
“¡Yo tengo trabajo!” –respondió la aludida. “¿Pero cuánto ganas ahí?”. “Entre una cosa y la otra salgo como en 40 CUC al mes”. “¿Y cuánto ganabas con los tamales?”. “Ahhh, sacaba limpios como 10 diarios… pero eso no era un trabajo…, si ya a las 11 de la mañana había terminado”. “¿A no? ¿Y qué cosa es levantarse a las 5 de la mañana todos los días, cocinar, vender, buscar insumos…?,  ahora puedes legalizarlo…, y tu primo ya tiene camión que te puede traer la mayoría de las cosas a la casa, y puedes contratar gente y vender más…”
Evidentemente hace falta un cambio de mentalidad, en mucha gente que constituyen posibles emprendedores, y también en el gobierno, que aunque haya hecho significativas aperturas, no acaba de liberar completamente las fuerzas productivas del país,  y las mantiene ceñidas a una lista de posibles emprendimientos que no tocan los sectores más importantes ni incluyen los sectores más productivos y necesarios. La increíble capacidad de recuperación que Dios ha regalado a este pueblo está ahí, sólo hay que educarla y darle aún más oportunidades. También hay que mejorar mucho en la fiscalización…, pero ese es otro tema.

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