Sergio Lazaro

Si mi corazón es limpio

El fariseo, de pie, oraba así: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Lucas 18, 11
¿Cómo juzgo a los demás en mi corazón?

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