Mi amigo Diego

Tengo un amigo que se llama Diego y que vive ya junto a Dios. Aprendí de niño que su imagen estaba en un altar para recordarnos que por su vida de sacrificio, su bondad y su fe, había arrancado a Dios muchos milagros para los que le rodeaban, y que por eso estaba «arriba, en el cielo».
El artista que hizo la escultura en madera supo imprimirle al rostro un aspecto de bondad y ternura que impresiona al que la mira, Leer más