¡To' lo que hace falta!

¡Dios te bendiga hijita! ¡Dios te bendiga hijito!
Lo dice todas las mañanas desde su portal a todo el que pasa por la acera. A esa hora la mayoría son niños con sus padres que vamos para la escuela contigua.
Hoy le devolví la bendición, y le dije que me llenaba de alegría el oír un mensaje de parte de Dios todas las mañanas… Con las manos juntas como quien reza, y la voz emocionada me replicó: ¡Eso es to’ lo que hace falta, mi’hijito! ¡To’ lo que hace falta!, ¡No hace falta más na’!