Sergio Lazaro

Si busco que me Oiga

Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?” Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Marcos 4, 39
¿Yo también he regañado al Señor pensando que no me oye?

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