El alma de raíz


Fotografía: Mons. Wilfredo Pino
Solo clavándose en la sombra
Chupado gota a gota el jugo vivo de la sombra
Se puede hacer para arriba, obra noble y perdurable.
Grato es el aire, grata la luz,
Pero no se puede ser todo flor,
Y el que no ponga el alma de raíz,
Se seca
Dulce María Loynaz
Parece que esta ceiba puso el alma de raíz. Está en Playitas de Cajobabo, tierra sagrada porque allí ocurrió un doble milagro en 1895: desembarcaron Martí y Gómez en una madrugada turbulenta y oscura en la que era improbable alcanzar una pequeña playa en medio de kilómetros de diente de perro. La otra parte del milagro fue la llegada de los líderes de una contienda “necesaria”, preparada con amor y sacrificio, buscando la libertad, pero “sin odios”. Leer más