Disposición

El leproso le dijo a Jesús: «Si quieres puedes limpiarme». Aquel hombre reconocía en Jesús el poder de limpiar lo que para todo el mundo era imposible de limpiar. Además venció todo prejuicio y todo dolor físico para llegar ante Cristo y hablarle.
La respuesta es una buena noticia para todos: «¡Quiero!». Jesús siempre quiere limpiarnos, pero… ¿tenemos la fe para reconocer Su poder?¿tenemos la disponibilidad para ir a su encuentro?
El movimiento está de tu parte.