El fantasma del miedo

Un buen profesional cubano de Miami me pidió disculpas hace una semana por no contestar a mis mensajes. «Aquí las cosas están malas y yo estoy en el ojo del ciclón…, no quiero que me acusen de comunicarme con los de la Isla,…, pero por favor, no dejes de escribirme…»
Recordé lo que he oído muchas veces en Cuba, donde el miedo ha sido una herramienta utilizada por tirios y troyanos. ¿Está pasando lo mismo donde se supone que prima la libertad?