Sufrir no es sucumbir

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.
Salmo34(33),17-18

El creyente sufre como cualquier otra persona, pero la perseverancia en la fe le otorga una cualidad especial: el Señor nos libra del mal: sufrimos, pero al final ese mal no vence, por tanto, podemos cambiarlo, aunque sea un poco.

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