Recibir el perdón

Confesiones. Fuente: portaluz.org

«¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?».
Jesús le respondió: «No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás».
«No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!». Jesús le respondió: «Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte».  Jn 13, 5-8

Reconocer que uno está sucio es difícil. Pero más difícil aún es asumir que es Dios el que te lava. Parece más “natural” la  imagen de un dios (o dioses) terrible y castigador, al que hay que complacer, y cuyo poder es terrible y hay que “ganarse” como protección, sin que importe demasiado cuan bueno o malo soy.  

Pedro no se sentía digno de que Jesús lo limpiase, tal vez en ese momento tampoco reconocía el tipo de suciedad a la que Cristo apuntaba.

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