Sergio Lazaro

De Emaús a Jerusalén

Fuente: elojodigital.com

Cuando los discípulos descubrieron al Cristo Resucitado, comprendieron inmediatamente que su lugar ya no estaba en la tranquila Emaús, sino en la Jerusalén desafiante. (Cf Plan Pastoral de la Iglesia en Cuba 2014-2020, Lucas 24, 13-35)

La iniciativa fue del Señor que se acercó en el camino.  El resto lo hicieron la escucha humilde y sobre todo el acto de caridad: “quédate con nosotros porque cae la noche”.

Ese es un gran programa de vida: escuchar la Palabra que ilumina los acontecimientos y servir al otro. Cuando esto sucede, vamos descubriendo dónde realmente nos quiere Dios: normalmente nos lleva a asumir mayores desafíos, a arriesgar más nuestras capacidades y posibilidades para reencontrarLo nuevamente de manera más intensa y gratificante.

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