Sergio Lazaro

Respuesta del corazón

¿Dejo que hable mi corazón, o lo reprimo ante las “autoridades”?

Cuando Jesucristo entró en Jerusalén el Domingo de Ramos la gente alababa a Dios y algunos fariseos le dijeron a Jesús que los reprendiera. “¡Si ellos callan, gritarán las piedras!”- fue la respuesta.

La alabanza a Dios es una respuesta de la persona toda, que brota de las entrañas precisamente cuando percibimos Su presencia. La respuesta es tan natural como cualquiera de nuestros instintos básicos. Cuando la boca habla de la experiencia interior del Encuentro, entonces estamos Alabando.

Siempre hay quienes quieren reprimir esta dinámica interior de las personas y las comunidades, porque ven amenazado su poder o sus riquezas por la libertad de la acción de Dios que se expresa en la gente. Ese es el caso de aquellos fariseos.

Por eso Dios sentenció que aun cuando el ser humano esté reprimido, la creación entera (las piedras) gritarán a los cuatro vientos la maravilla de estar con Dios.

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